enero 15, 2012

Innovación para todos.


Hace ya unos cuantos años en algunas de mis presentaciones declaraba que la sociedad pedía a gritos grandes cambios. Lo podía ver (o leer), entre líneas, cuando la gente comenzaba a organizarse en comunidades virtuales, foros, y  las emergentes redes sociales. Había ahí un discurso, que hablaba de hacer las cosas de forma diferente, de reparar errores del pasado, de aprender cosas nuevas, de buscar nuevas ideologías y representantes, y de llevar a la sociedad por nuevos caminos.  Esos pequeños signos en ese entonces, hoy se han convertido en mensajes muy claros y explícitos, al punto creo yo, de estar realmente convirtiéndose en acciones organizadas por la misma sociedad que están de una u otra forma modificando nuestras vidas.

Junto con este estallido de demandas por cambiar las cosas, y en cierta medida relacionado con ello creo yo, ha ido tomando relevancia el concepto de la innovación. Este concepto siempre ha estado presente en nuestras vidas, pero creo que en el último tiempo ha sonado más fuerte que antes, a lo mejor porque el gran desarrollo tecnológico de los últimos tiempos ha surgido de una gran corriente de innovación en ese ámbito.  Esta innovación que al principio se vio así muy relacionada con la tecnología, hoy toma nuevos aires y comienza a asentarse en tantos aspectos de nuestras vidas que casi se ha transformado en una moda. Hoy se espera innovar en educación, en los modelos de negocios, las empresas usan la bandera de la innovación para intentar liderar las industrias, y en las universidades se intenta enseñar parte de esto.

Personalmente partí interesándome más a fondo y trabajando con innovación hace unos 15 años, tiempo suficiente para comprender cómo la innovación puede mejorar el desempeño de una empresa, crear valor en productos y servicios, mejorar los sistemas públicos y estatales, y por supuesto, mejorar la calidad de vida de las personas.

Comprender y manejar el concepto de innovación ha permitido que ocurran grandes avances científicos y tecnológicos, pero también ha dado paso a cambios en la sociedad. Cambios que creo serán cada vez más significativos. Hablar hoy de innovación abierta o de innovación social reflejan la integración de la sociedad a los procesos de innovación tradicionalmente estructurados.

Mientras que la innovación abierta busca integrar al trabajo de las empresas a millones de profesionales y consumidores talentosos para mejorar productos, procesos y servicios sin la necesidad de incluir a esas personas en las planillas mensuales y logra que la capacidad de innovar se vea amplificada enormemente, la innovación social busca generar nuevas soluciones para los 2 tercios de la población que son llamados “la base de la pirámide” (BdP) y que representan unos 4.000 millones de personas en todo el mundo que son considerados de bajos recursos, lo cual no significa que carezcan de poder de compra.

En un principio se hablaba de innovar socialmente para atender esta parte del mercado que representa una inmensa oportunidad de negocios, pero ya hoy se habla de innovación social como un proceso mucho más completo que incluye usar los talentos y recursos humanos de la misma base de la pirámide en conjunto con los de miles de profesionales para generar soluciones tanto para la BdP como para el mundo entero. En este aspecto, muchas organización sociales tomaron el liderazgo al preparar una serie de herramientas para emprendedores sociales dentro y fuera de la BdP para generar innovación social de alto impacto.

Tanto la innovación tecnológica, como la innovación abierta, la innovación social y probablemente algunos otros tipos de innovación que están surgiendo están hoy acelerando significativamente el desarrollo humano, pero sobre todo, creo yo, están generando una plataforma para que los cambios que la sociedad pedía a gritos hace algunos años o décadas atrás realmente ocurran.

Creo que eso es lo importante de todo esto. Debemos mirar la innovación como una herramienta real y concreta que tenemos hoy para cambiar el mundo y llevarlo hacia el mundo que soñamos. La innovación es un pilar fundamental para promover cambios, acelerar procesos de transformación y avanzar hacia una nueva sociedad acorde que los nuevos desafíos que impone una planeta sobrepoblado donde la injusticia,  la desigualdad y el excesivo consumo de recursos han llegado a niveles peligrosos.

La innovación no es una moda. No es una simple receta. Es más bien un proceso que nos permite identificar problemáticas, oportunidades de cambio, y proporcionar soluciones mejoradas o más acordes a lo que se requiere como sociedad desarrollada. Comprender la innovación requiere abrir la mente, intentar olvidar muchas cosas ya aprendidas, sacarse límites de la cabeza, soñar en grande, volverse un poco inocente para no creer en imposibles, no tener miedo al fracaso, asumir los riesgos de la primera vez, aprender a trabajar con la incertidumbre y entender que todo esfuerzo debe tener como fin mejorar nuestra sociedad.

No basta con uno o dos programas nacionales de apoyo a la innovación. No basta con mantener concursos o financiar algunas iniciativas de innovación. No basta con declarar en un programa político que es algo importante. La innovación debe transformarse, y lo he venido repitiendo desde hace muchos años ya, en uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de una nación. Y esto significa que ni el doble o el triple de los esfuerzos actuales alcanza.

No quiero alargarme mucho más, pero he conocido a muchos emprendedores y empresas ver fracasar proyectos realmente innovadores por falta de apoyo y de visión de quienes se supone que dirigen los programas de apoyo a la innovación. He visto llenarse la boca a muchas personalidades y políticos con la palabra innovación y después no hacer cosa alguna para construir la base país que se requiere para crear un ecosistema de innovación abierta y social.

La innovación es tener una visión sobre cómo puede ser mejor el mundo y organizar una cruzada para convertir esa visión en una realidad. La innovación es la herramienta que necesita la sociedad para crear un punto de inflexión y tomar un nuevo rumbo hacia un futuro mucho más auspicioso. Esta herramienta siempre ha existido, desde que el hombre descubrió el fuego o creó la rueda, por lo que es algo natural en nosotros, lo que significa que todos lo tenemos al alcance de la mano.

La innovación no es algo para las empresas, no es algo para los ricos, no es propio de la ciencia ni de la tecnología, no es sólo para eruditos ni profesionales, es parte íntegra de nuestro propio proceso de supervivencia, está en nuestros genes, en nuestro ADN, en nuestros instintos.

Lo que sí es distinto en cada uno de nosotros, es la decisión de hacer algo con este maravilloso poder de innovar. Podemos esperar y ver como otros lo usan e incluso maravillarnos con ello, o emprender la aventura de convertirnos en innovadores y dejar un poco de lado las palabras para transformarlas en acciones reales y concretas.

¿Nos quejamos de lo mal que está el mundo y la sociedad?  Aquí hay una forma de cambiar las cosas, aprendamos a utilizar la innovación para modificar nuestro mundo y convertirlo en el mundo que soñamos vivir y dejar a las futuras generaciones. Innovemos en la forma de pensar, soñar, vivir y trabajar, reinventemos nuestro mundo.

En estos 15 años poniendo en práctica la innovación, he aprendido algo valioso y como siempre se los recuerdo. Lo único imposible es lo que se decide no hacer.

Lo único imposible es nada.

Saludos a todos. 

junio 06, 2011

Explosionemos.

¿Cuál es el origen de la vida? ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es nuestra misión? Son preguntas que en lo más profundo de nuestro ser, aunque creamos tener una respuesta, siguen siendo una gran incógnita.

¿Somos parte de algo más? Es lo que me gustaría creer. Si es así, ¿qué estamos haciendo para contribuir a eso?

Nuestra vida es limitada, tiene un ciclo que aunque podamos alargar un poco, no será para mucho tiempo. Lo único que conocemos, es lo que está aquí, en la tierra, en nuestras vidas, es nuestra realidad, la que construimos en cada una de nuestras cabezas gracias a nuestras experiencias. No hay más, al menos, dentro de nuestro conocimiento.

Si por ahora, esto es lo único, nuevamente me pregunto, ¿qué estamos haciendo para que esto sea mejor?

Vivir sin buscar la felicidad y la felicidad de los demás no tiene mucho sentido. ¿qué sentido tendría nacer, crecer, aprender, desarrollarse, acumular conocimiento y sabiduría si no fuera para aplicarlo y trabajar por dejar un mundo mejor del que recibimos? Caso contrario, no seríamos más que una plaga, cuyo único fin es desmantelar la tierra y sus recursos sin un fin ni lógica comprensible.

¿Qué sentido tendría tener una vida que no explote al máximo las capacidades de nuestro cuerpo y de nuestra mente? No habrá otra oportunidad de hacerlo. Sabemos lo poderoso que son, pero mucha gente pasa una vida sedentaria y al servicio de la televisión.

¿Escucharon? ¿Sintieron?

 ¡Hey! ¡No hay otra vida por ahora!

Hay que aprovechar el talento la creatividad, el ingenio, la inteligencia y la sabiduría ¡AHORA!

¿Si no, cuándo?

Mientras más pasa el tiempo, más creo que somos una máquina de energía que la acumula y acumula a medida que crecemos y luego la va perdiendo en su vejez,  y mucha gente no hace cosa alguna con esa energía, sólo se sienta a ver cómo la pierde y luego dice: “Es que ya no tengo energías para hacer algo”.

¡Esa energía debe explosionar! Y ¡debe explosionar ahora!

Debe explosionar en cada uno de nosotros y llenar el mundo de talento, de creatividad, de sueños y esfuerzos por cambiar el mundo. Tenemos la energía para lograrlo, la suma de todas nuestras fuerzas puede hacer la diferencia. ¿Por qué dejar pasar el tiempo y mirar cómo se nos extingue? ¿Es que no hay persona alguna que quiera un mundo mejor?

Esta sociedad así como está debe terminar. Debe morir. Debe explosionar y dejar nacer una nueva sociedad, colaborativa, unida, solidaria, armónica, en paz, con un solo horizonte:

Que nuestro paso por este mundo sea la más maravillosa experiencia de aprendizaje.

Saludos a todos.

abril 23, 2011

Elemental.

Un año. Quizá un poco más, es el tiempo que ha pasado desde la última vez que escribí. Muchas veces había sentido las ganas de volver a hacerlo, pero el paso de la vida y de su quehacer me había distraído en otras cosas. Algunas, más importantes otras menos. Un año donde lo principal ha sido la reflexión y el crecimiento espiritual. Muchas ideas han surgido y muchas otras han terminado de madurar. El fin de un gran ciclo, decía un horóscopo de esos más serios que predicen cómo será tu año, y así fue en el 2010.

Ahora, en esta nueva etapa que comenzó con cambios profundos, he redescubierto un montón de cosas que ya había olvidado. Cosas mucho más cercanas a lo profundo de mi persona y a lo profundo de las demás personas.

Desde hace muchos años que viene dando vueltas en mi cabeza que cada cosa que uno hace en la vida, de alguna forma repercute en las cosas que haces en el futuro, por lo tanto, lo que ocurra en tu futuro, es producto de lo que haces hoy. Así, somos dueños de nuestro destino y de nuestro futuro en cierta medida.

Dicho esto, he vuelto a tomar las riendas de mi vida, pero esta vez no en el plano profesional, si no que en un plano mucho más personal e interno, intentando orientar mi energía hacia actividades que realmente me llenen y me acerquen a la felicidad.

Una de las cosa que he redescubierto, es la importancia de hacer cosas que alimenten y complementen el alma. Es una búsqueda del equilibrio mucho más sentrada en las cosas que realmente estaban desequilibradas que de las que creía que lo estaban.

A lo largo de mi vida he comprobado esto, cuando vas más equilibrado por la vida, hay mucho más armonía, tranquilidad y manejo de los tiempos de esta muchas veces agotadora vida. Y es que vivir en una ciudad como Santiago, requiere de ayuda extra para no volverse loco.

En esta nueva aventura, siempre lo son cuando uno así lo propone, he dedicado más tiempo a lo que me gusta y me apasiona. He rescatado del baúl de los recuerdos cosas con las que no interactuaba desde niño, y eso, ha llenado de magia mi vida nuevamente. Pero también, he dejado de lado algunos límites que sin darme cuenta no me dejaban desarrollarme y ahora, una vez eliminados, me han dado la oportunidad de maravillarme nuevamente. Es extraño darse cuenta que hay cosas que a uno desde la niñez lo asombran y probablemente durante el resto de nuestras vidas lo seguirán haciendo.

He comenzado varios proyectos que encuentro muy entretenidos, sólo por el placer de hacerlos, sin esperar nada más a cambio, y esa libertad de pensamiento ha hecho que sean mucho más satisfactorios. Hace poco terminé de leer un libro escrito por Ken Robinson, titulado El Elemento, que ayudó también a reorientar mi energía. En él se habla de la pasión y el talento que todos tenemos y que al descubrir puede cambiar nuestras vidas para siempre.

Todo parte, como siempre digo a mis alumnos, con tener sueños, y con creer que se pueden lograr. Eso es fundamental. Cambiar algunas cosas que no están avanzando bien en la vida también se puede lograr cuando tenemos la voluntad de hacerlo, pero es escencial aprender a conocerse completamente a uno mismo primero. Luego, comprender qué cosas necesitamos y qué cosas nos llena y produce alegría y felicidad al hacerlas.

Pero escencialmente, se trata de integrar lo que más nos gusta y apasiona con nuestra realización personal, profesional y social. Después de mucho pensar no encontré razón alguna para separar lo profesional de lo personal o espiritual. Todo debe equilibradamente ser parte de un todo, que conforma nuestra persona. Un todo que debe utilizar esa gran energía al servicio de la vida, también vista como un todo.

Hay que poner atención a lo que realmente nos estremece, para bien o para mal, ahí puede estar muchas veces lo que es realmente importante para nuestras vidas. Ahí puede estar una gran poportunidad de encontrar nuestro elemento, nuestra identidad, nuestra misión, una fuente inagotable de energía extra para hacer muchas cosas.

Hoy, cuando vuelvo a escribir, me vuelvo a llenar de ese no se qué que me dice internamente que es necesario hacerlo más seguido porque me hace bien. Me vuelvo a llenar de energía y de ganas de continuar, como siempre debió haber sido.

Como tema de reflexión les hago esta pregunta ¿Qué actividad o tema les hace sentir que por dentro les recorre un torrente de energía o adrenalina que los apasiona locamente? Ahí está a lo que deben poner atención.

Como decía una vieja canción, "la vida es demasiado corta para vivirla en el pasado". Es hora de vivirla en un presente que cumpla con las espectativas que de niño teníamos sobre ella.

Saludos a todos.

marzo 21, 2010

Cambio de Prioridades.

Sin duda que para muchos de los que vivimos en Chile, el terremoto del pasado 27 de febrero de 2010, marcará un antes y un después en nuestras vidas, tal como ha ocurrido a muchas otras personas frente a otros eventos tan dramáticos como este alrededor del mundo.

Es justamente en estos casos, lamentablemente, cuando lo humano renace desde lo más profundo de nuestros seres y se convierte en algo indispensable, vital, y de primera necesidad. Atrás quedan todas las cosas materiales, la rutina, y miles de cosas superficiales que en tiempos de calma y tranquilidad gobiernan nuestras vidas sin que nos demos cuenta. ¿Cómo es posible que en esos tiempos de calma, la conversación del día sea con quién sale la actriz de moda o con quién rompió el futbolista de turno, y no lo mal que lo están pasando otros chilenos en la pobreza, por ejemplo?

El terremoto no es otra cosa que una herida que se abre y deja ver todo lo que hemos escondido con el falso mundo que creamos para sentirnos en una felicidad irreal y fuera de culpas. Es muy difícil de comprender que sólo en circunstancias donde se ve amenazada la burbuja en la que vivimos, sintamos empatía por quienes realmente lo están pasando mal, ahora y desde antes.

Nos decimos a nosotros mismos que somos una nación solidaria, incluso algunos dicen que una de las más solidarias del mundo, pero ¿es así realmente? Reforzamos nuestro pensamiento realizando campañas solidarias como la Teletón, Un techo para Chile y muchas otras, pero la cruda realidad es que esas campañas sólo son organizadas y llevadas adelante por una minoría de personas que con mucho esfuerzo y empuje logran sacar un pequeño aporte. A mi entender, en un país realmente solidario la gran mayoría de personas estaría todos los días del año ayudando primero a los suyos y luego a todas las naciones que lo necesitan, porque en todas esas naciones hay personas como nosotros, con sueños como los nuestros, con esperanza, con ganas de vivir la vida que muchos de nosotros vive, dentro de esa burbuja sobreprotectora que supuestamente nos protege de todo, incluso de la culpa de no estar haciendo todo lo que podemos hacer.

¿Es posible llamar país solidario a una nación que sólo lo es cuando ocurren ciertos eventos? ¿Por qué no mejor asumir que no lo somos y apuntar a serlo a través de un compromiso real, de todo el año y hacia todos quienes lo necesitan siempre?

Y para los que están pensando en cuánto costaría eso, no hablo de dinero. Hay muchas cosas que también nos hacen un país solidario. Compartir la educación es algo también sumamente importante. Mejorarla, hacerla un derecho real y llevarla hasta los lugares más remotos o de mayor vulnerabilidad es también algo en lo que debemos trabajar. Apuntar a que sea de mejor calidad y que haga que las personas tengan oportunidades reales de surgir en la vida es una necesidad que debiera ser nuestra prioridad. Conseguir una sonrisa en un niño que sólo ha visto desolación y decepción, también es solidarizar. Ayudar a nuestras familias, amigos o a alguien que otro conoce también lo es. Debemos construir redes de apoyo que realmente tengan impacto positivo en nuestra sociedad. Debemos integrar esas redes, apoyarlas y difundirlas, porque también se trata de eso.

Sin duda, esta es una gran oportunidad de replantear nuestros objetivos y metas, de ajustar nuestra mira y apuntar a cosas mucho más humanas. Insisto en que es lamentable que sea bajo estas circunstancias, pero ya que así fue, debemos aprovecharlo para realmente comenzar a ser un aporte para nuestra sociedad, nuestro país y por qué no decirlo, el mundo.

Estamos viviendo, como ya lo he repetido miles de veces, tiempos de grandes y profundos cambios, donde lo que está en juego es mucho más de lo que era antes. Por eso no podemos seguir viviendo en la burbuja, debemos romperla y salir a revertir todo lo mal que hasta ahora se están haciendo las cosas. Este es un momento para hacerlo, para dejar de vivir en lo superficial y comenzar, como muchos otros, a vivir en el mundo real, donde la gente necesita a la gente para salir adelante.

Aprovecho esta instancia para agradecer a todos quienes veo a diario tratando de hacer esa diferencia. Gente que ya ha comprendido esto y que de una u otra forma se las ingenia para entrelazar su vida familiar y laboral con el compromiso de ayudar a los demás siempre. Personas que realmente hacen que la frase “La verdadera felicidad se encuentra buscando primero la felicidad de los demás” tome un sentido real y tangible. Gente que ha entendido que la prioridad hoy es otra, y está intentando con su ejemplo, motivar a los demás a seguir su camino.

Sólo piensen que pasaría si este país fuera realmente un país solidario y más humano, donde cada uno de sus habitantes estuviera siempre preocupado de todos los habitantes que comparten la tierra con él, sin egoísmo, sin envidia, sin individualismos innecesarios, sin competencias desleales, sin mentiras, sin un doble estándar. Un país como este se forjó porque nuestros antepasados creyeron que aquí se podía hacer patria, y eso es lo que sus hijos, y los hijos de sus hijos hoy deben seguir pensando. Debemos reconstruir nuestra patria, la patria del bicentenario, renovar nuestros ideales y valores y dejar a nuestros hijos y nietos el legado que realmente merecen y que la gente que llegó a conquistar estas tierras esperaba para nosotros.

Es un excelente momento para cambiar nuestras prioridades, para comenzar a construir al chileno del bicentenario, un habitante más humano, más solidario, más honesto, más colaborador, más empático, con valores sólidos e inquebrantables, con ideales, objetivos y metas de país. Estamos en deuda, aunque sea una deuda heredada, con las futuras generaciones. Debemos dejarles un lugar pleno donde la armonía, la paz, la hermandad, y la felicidad realmente se puedan construir sin una burbuja. Debemos comenzar a reconstruir nuestra nación desde el corazón, y al fin, soñar en grande y lograr el país que realmente, desde lo más profundo de nuestro ser, queremos, para nosotros y para todos quienes en el futuro lo van a habitar.

¡Fuerza Chile, a reconstruir la patria del bicentenario como realmente la queremos!

Saludos a todos.


febrero 11, 2010

Un clic, una visita, miles de clics, una gran responsabilidad.

Cuando por primera vez experimenté realmente lo que significa el fenómeno de mover masas en Internet, fue realmente espeluznante. Jamás había imaginado hasta ese entonces que dentro del mundo virtual o ciberespacio se podían replicar experiencias de masas como las de la vida real. Es que para los más adultos, comprender que Internet hoy es como un segundo mundo, paralelo al real, es algo que en general se deja a la fantasía o a las películas de ciencia ficción.

Cuando era más joven, tuve la oportunidad de mezclar música en fiestas de colegios, como un DJ. La experiencia que me dejó eso, es que cuando eres capaz de hacer vibrar a miles de personas al ritmo de lo que tú sientes y expresas a través de la música por ejemplo, logras una sincronización perfecta de energías que hace que ese momento, tanto para ti como para todos tus espectadores sea realmente único y memorable. Luego, tuve una banda de rock, y en los distintos show que presentamos había ocasiones en que ocurría exactamente lo mismo, miles de personas perfectamente sincronizadas con la magia del espectáculo. Es tal el efecto que eso produce en la gente, que hasta el día de hoy, muchos años después, más de una persona me ha parado y me ha recordado lo bueno de alguno de esos momentos.

Y realmente jamás pensé que esa sensación, algún día se iba a poder replicar con un par de clics en un computador. Estaba equivocado. Si bien es muy cierto que jamás, o por ahora al menos, lo que encontremos en internet va a superar a lo que se vive en un mega concierto o mega espectáculo cuando recibes la energía irradiada por cientos de miles de personas y sientes que te aplasta y eres parte de algo único y realmente grande, hay algunos fenómenos en internet que comienzan a parecerse o aproximarse a eso. Cuando se inicia en internet una campaña solidaria que termina con la recaudación real de millones de dólares, o con el trabajo físico de miles de voluntarios alrededor del mundo, o con la creación de organizaciones de personas de diversas partes del mundo que jamás antes se han visto, pero que ahora trabajan organizadas bajo objetivos comunes, puedes comenzar a sentir esa energía que logra cosas inimaginables.

Cada una de estas grandes iniciativas, es capaz de reclutar miles y cientos de miles de personas que siguen día a día, minuto a minuto cómo cada proyecto va superando las dificultades y se van logrando los objetivos que al principio, con el primer clic se veían inalcanzables, pero ahora con la fuerza y energía de millones de clic avanzan a pasos seguros hacia el éxito.

Internet está ahí, y permite este tipo de cosas. Sin embargo, así como hay muchas campañas e iniciativas honestas realizadas por buenas personas, hay mucha otra información que recluta a miles de seguidores y sus objetivos no siempre son los más transparentes.

Cuando logras que mucha gente te siga, ya sea a través de un blog, tu opinión en sitios de información, tu cuenta de twitter, facebook, o tus redes de amigos en servicios de mensajería como Google Talk, Yahoo Messenger o Microsoft Live Messenger entre otros, estás teniendo una gran responsabilidad que incluso tiene que ver con el futuro de tu comunidad o nación.

Y no lo digo como algo exagerado. Los líderes de opinión, que reciben cientos de miles de visitas y comentarios están siendo responsables de llevar o no a la sociedad por uno u otro camino.

Provocar movimientos masivos en internet tiene el mismo efecto que puede llegar a tener en los jóvenes las actitudes y comportamientos de sus maestros o estrellas de la música o televisión. Y esto es una gran responsabilidad y oportunidad a la vez. Oportunidad, a través de la opinión, los comentarios, los artículos, pensamientos, vínculos publicados, de crear una cultura social responsable, ética, valórica y de erradicar malas prácticas y comportamientos que hacen que nuestras naciones no estén en el sitial merecido.

Qué mejor forma de lograr erradicar la mediocridad, la mentira, la poca transparencia, la poca consecuencia, que transmitiendo valores y buenas prácticas, cuidando el lenguaje, incitando a la gente a animarse y lograr cosas, motivando una cultura propicia para el desarrollo apoyado en objetivos de país y no en objetivos personales, en objetivos de sociedad, de solidaridad de ayuda y colaboración para que todos ganemos, no sólo los que han sabido cómo aprovecharse.

Esta reflexión ojalá llegara a todos nuestros líderes de opinión, ya sea en nuestro país o en el mundo de Internet, porque necesitamos crear una conciencia colectiva sobre lo mal que estamos haciendo las cosas como comunidad global. Necesitamos concientizar a todo el mundo sobre el cuidado de nuestro planeta, sobre el problema de la extrema pobreza, sobre la igualdad de las personas, sobre los derechos humanos, sobre las buenas prácticas y la responsabilidad que todos tenemos en este nuevo mundo virtual que estamos creando.

Seamos responsables con la información y los valores que transmitimos a todos quienes nos siguen en Internet y también en la vida real. La diferencia hoy, es que nuestra vida es mucho más pública y a la vista de otras personas, por lo que todo lo que hagamos de alguna forma u otra influye en los demás.

Creemos el país y la sociedad que nos merecemos como seres humanos pensantes y consientes, y aportemos nuestro grano de arena para que muchas otras personas más también lo hagan, desde el corazón, desde lo más profundo de nuestras almas y de nuestros buenos deseos de mejorar nosotros mismos y todo lo que nos rodea.

Cómo ya es habitual, se puede, ¿por qué no?

Saludos a todos.

agosto 23, 2009

Una reflexión sobre lo realmente importante y trascendente.

No pocas veces me ha pasado que necesito detenerme en lo que estoy haciendo para pensar y analizar si lo que estoy haciendo es realmente importante y trascendente. Quizá hoy en día se hace algo casi cíclico y repetitivo. Muchas de esas veces esta tarea ha significado variar el rumbo, un poco a veces, más notoriamente otras. Quizás es la búsqueda interminable de algo que satisfaga completamente mi alma, mi apetito por hacer grandes proyectos, o mi deseo de contribuir de gran manera a la sociedad y la humanidad. Son sólo pequeños granos de arena, en un mar de seres vivientes tan extenso, pienso.


Pero estos continuos ciclos de lucha entre la tranquilidad y la incertidumbre, no reflejan otra cosa que lo que realmente pasa a muchos como yo en una sociedad cada vez más expuesta a miles de cambios, a nuevas tradiciones y costumbres extranjeras, a nuevas ideologías y discursos expuestos en la comunidades virtuales, a una vida que ha dejado hace mucho rato de tener una tranquilidad temporal de largo plazo y ha migrado hacia las modas del momento.


Hoy en día, intentar pasar una vida sin sobresaltos parece una gran utopía. Lamentablemente, en contradicción a esto, una educación para una vida tranquila y estable era lo que a nuestros abuelos o padres enseñaron y lo que inspiró un sistema educativo que está muy lejos de suplir lo que realmente requieren las nuevas generaciones en un mundo donde, como bien se dice, ya nada es como antes.


Quien sabe si los valores, las creencias y lo que parecía normal hoy lo sigue siendo. Quien sabe si lo realmente importante y trascendente para gente de la década de los 70 u 80 lo es para quienes vivimos cerca de la primera década del nuevo milenio.


Muchas cosas se han mantenido, es cierto. Pero la gran mayoría ha sufrido un cambio producto de la masificación de la información para bien o para mal. Esa información que antes era sagrada, y prácticamente única debido a que acceder a ella era difícil, y más difícil era encontrar otra que fuera opuesta o contradictoria. ¿Cuántas veces nosotros los adultos cuestionamos la sabiduría de un profesor versus como lo hacen los niños de hoy con todo lo que está a su disposición en Internet?


En este cambio radical de las cosas, surge algo que llamaré la nueva brecha social. Esta distancia entre las personas que están muy inmersas en el nuevo mundo tecnologizado, utilizando todos los recursos de Internet y de la comunicación de hoy, por sobre las personas que mantienen su vida sin mayores complicaciones y sin una gran participación de esta revolución tecnológica y por sobre todo, de las comunicaciones. Todo esto está generando que por ejemplo los jóvenes, con todas sus tribus y comunidades sean incomprendidas por el la sociedad más tradicional y que se ha mantenido lejos de este gran cambio.


Uno de los problemas, sobre los que se medita, es la gran diferencia de acceso a la información y el conocimiento (y a la calidad de esta) que los grupos más digitalizados de la sociedad poseen a diferencia de los que aún no se suben al carro de la digitalización. Incluso esto se ve entre personas de la misma profesión y actividad, en las que los que están más “enchufados” comienzan a demostrar ventajas competitivas a la hora de realizar con éxito el trabajo, un proyecto o a la hora de innovar o crear valor.


La sociedad nuevamente se vuelve a quebrar y a dividir, pero esta vez no polarizados en partidos políticos que hoy no cuentan ni representan los intereses reales de la sociedad, si no que entre los que están expuestos a la globalización y virtualización versus los que se quedarán viviendo como antes.


Las nuevas organizaciones creadas en internet no pertenecerán a una nación, no seguirán una ideología, no serán copias de las ya existentes ni usarán modelos económicos tradicionales para crecer. Las nuevas organizaciones se están creando fuera de las fronteras, incluyendo gente de todo el mundo con valores y creencias diversas, con culturas distintas y horarios diferentes. Las nuevas organizaciones seguirán muchas ideologías a la vez, y sacarán lo mejor de cada una. Así mismo, lo harán con los modelos económicos y laborales.


Y en todo este cambio, los que trabajamos formando a jóvenes y futuros profesionales nos preguntamos si lo correcto es seguir enseñando como lo hacían nuestros profesores o romper los esquemas y adecuarse a los nuevos tiempos, realidades y necesidades de los jóvenes. Nos preguntamos si los valores que nuestros padres nos enseñaron son los únicos, los correctos y los más adecuados para ellos y si debemos insistir en educarlos bajo doctrinas que están a punto de colapsar y morir frente a nuevas ideologías que se crean bajo el alero de la verdadera fuerza de la voz del pueblo.


¿Pueden ustedes responder la pregunta sobre que es lo realmente importante y trascendente hoy en día?


¿Pueden responder a la pregunta de qué es lo realmente importante y trascendente para los niños y jóvenes de hoy, cuando sus amigos virtuales son más importantes y respetados que sus padres o profesores?


¿Pueden ustedes seguir intentando guiar a otros a seguir modelos de vida que ya no funcionan, que ya no dan resultados y que en muchos casos terminan confundiendo y frustrando a la gente que no entiende por qué de pronto la vida se hizo tan complicada?


Puede que en mi caso, esta reflexión sólo sea, como dije al principio, un lado del ciclo. Sin embargo esta vez he encontrado eco de mis pensamientos en muchos de los libros más actuales y de los oradores más actuales sobre las sociedades modernas.


Tratar de encontrar que es lo realmente importante y trascendente en estos tiempos, cuando la familia por ejemplo ha pasado a ser algo extraño frente a tantos niños que comparten con miles de compañeros que tienen más de un padre o madre, muchos medios hermanos y partes de la familia que ni siquiera conocen ni conocerán probablemente, se hace algo que al menos es digno de un minuto de reflexión. Y en realidad parte de la respuesta parte por analizar, pensar y comprender qué es lo que preocupa a nuestros niños y jóvenes, quienes se ven hoy envueltos en un mundo que les exige hacerse responsables por problemas realmente grandes que generaron sus padres y los padres de sus padres a través de muchos años. ¿Alguien se pregunta si ellos quieren esta responsabilidad? ¿Si ellos ven el problema que se les atribuye? ¿Alguien les ha preguntado si ellos se creen normales o nos creen a nosotros anormales por haberles dejado un mundo como este?


Al haberme relacionado en este último tiempo con el mundo de la educación, he comenzado a entender que Chile y el mundo no serán lo que esperamos si no partimos reformulando el gran plan maestro. Actualizándolo, adecuándolo no sólo a los nuevos tiempos si no que también las nuevas necesidades de las nuevas generaciones. Nada resultará en algo positivo y constructivo si nosotros mismos seguimos creando cosas destructivas para los niños y jóvenes, y si seguimos llenándoles (vaciándoles) la cabeza con modas pasajeras, mundos superfluos, excentricidades innecesarias y mostrándoles una forma de vida que realmente no existe y dista mucho de ser lo que al menos era o es todavía lo realmente importante y trascendente para nosotros.


¿Cuál es el mundo que se imaginan los niños y jóvenes para vivir felices? Esta es la pregunta de fondo. ¿Se parece ese mundo al que queríamos nosotros vivir?


Mientras sigo haciéndome estas preguntas e intentando encontrar las respuestas, el mundo sigue avanzando, la vida sigue corriendo, sin espacio para mucho, sin espacio para detenerse y rehacer todo partiendo desde nosotros mismos.


¿Qué es lo realmente importante y trascendente? ¿La familia? ¿El medio ambiente? ¿Las energías del mañana? ¿El derecho de aguas? ¿La disminución de la pobreza? ¿La superación de los conflictos bélicos? ¿El fortalecimiento de la economía? ¿La educación?


Desde acá, como siempre, sólo una reflexión, para quien sabe, con un pequeño granito de arena contribuir a mejorar en algo el mundo que dejamos a nuestros niños redibujando nuestras banderas y escudos de lucha por un mundo mejor.


Saludos a todos.

abril 26, 2009

¿Estás Preparado?

En una de mis primeras clases al comienzo del semestre hago esta interesante pregunta a mis alumnos, ¿estás preparado? Y la hago, en el contexto actual del mundo, una era de grandes y profundos cambios sociales, políticos, culturales y económicos. Cambios que han hecho llevar el pensamiento desde la comodidad de la estabilidad que buscaban por siempre nuestros padres hacia la incertidumbre sobre el futuro que nos rodea hoy. Es una pregunta claramente dirigida a las nuevas generaciones, o a las generaciones que aún están en el momento de poder hacer algo, de estar preparadas para asumir la responsabilidad de cambiar completamente la sociedad antes de que ella termine con miles de millones de años de vida.

El mundo de hoy, es un mundo en el que no se puede descansar en la estabilidad, es un mundo revolucionado completamente por el cambio, es un mundo donde la reina es la incertidumbre, y también, un mundo donde se comenzarán a forjar los nuevos visionarios y aventureros del mañana. Pero a diferencia del pasado, es algo que ocurre frente a nuestros propios ojos gracias a la interconexión del mundo entero.
Cuando yo era pequeño, la vida, el mundo y muchas cosas se nos mostraban a través de libros, la televisión, fotos e historias que contaban nuestros padres o profesores. Y había que creer en ellos porque no había forma fácil y simple de averiguar si era o no cierto. Como he dicho muchas veces, la vida era lo que nos contaban de ella. Hoy en día en cambio, la información sobre casi todas las cosas está al alcance de la mano, ya no es necesario creer ciegamente en lo que nos dicen, nosotros tenemos el control para averiguar casi todo lo que deseemos con un par de clics en Internet. Quizá esto que para las generaciones actuales suena tan trivial, significa un cambio de perspectiva y una revolución muy compleja para quienes crecimos con acceso a sólo una muy reducida parte de la información. Es por eso que me hace mucho sentido, comenzar mi clase sobre este tema citando el eslogan de un comercial de una famosa bebida de fantasía que dice “Las cosas como son”. Así es, las cosas como son, no como te las pueden contar, esta es posiblemente una de las bases del cambio en la forma de pensar de las nuevas generaciones.

En este nuevo orden, o desorden quizá (caos a lo mejor), de las cosas, donde han ocurrido eventos que como nunca antes han puesto de cabeza el pensamiento colectivo, tenemos que aprender a convivir con la incertidumbre, con el riesgo que implica aventurarse a rumbos desconocidos, y por otra parte, con la gran oportunidad que significa esto, ya que ahora más que nunca, el cambio y la incertidumbre parecieran ser lo único seguro. Esto significa transformar nuestra estructurada y rígida forma de pensar y actuar, en formas más flexibles y adaptables hacia estos nuevos y desconocidos caminos que se irán revelando a medida que el paso de estos convulsionados años transcurra. Así también como nosotros, las empresas, instituciones y organizaciones deberán comprender que ya no existirán grandes recetas de cómo crecer y mantenerse en el tiempo, si no que la única reglas será está atento, se flexible y adáptate al cambio.

Pero estos cambios que ocurren en todo orden de las cosas, no son más que un grito social de necesidad imperiosa de transformar las culturas para contrarrestar el grave daño que las generaciones pasadas con su irresponsabilidad han dejado. Esta es justamente la gran, enorme y pesada responsabilidad que recae en los jóvenes de hoy. Salvar el mundo. Así de fantástico y trascendente suena, pero es cierto, somos los que hoy estamos vivos y quienes nacerán mañana los que tenemos la oportunidad única de lograr que la humanidad siga existiendo o se extinga definitivamente. Estamos en pleno momento de lograr un gran punto de inflexión para comenzar a construir un mundo más humano, de igualdad, de justicia, de pensamientos globales hacia el cuidado de nuestra madre tierra. En este contexto, es cuando la humanidad necesita unirse y avanzar con objetivos comunes mundiales hacia el mañana, coordinando los esfuerzos y pensando como una sola gran nación. Y no es algo que pase sólo por las cabezas de los grandes líderes de hoy, ni sólo por el pensamiento de los grandes sabios de hoy, es algo que se ve y queda plasmado en todas las instancias de participación social que existen alrededor del mundo. Hoy la sociedad tiene las herramientas a su alcance para organizarse globalmente y así lo ha demostrado. Por lo tanto, hoy, esta necesidad imperiosa de cambiar todo lo malo nace justamente desde el corazón de todas las personas y se manifiesta de forma nunca antes visto en todas partes y de forma organizada y armónica, sin importar las fronteras, clases sociales, ideologías políticas y religiones.

Es entonces que hago la pregunta, una y otra vez, ¿estás preparado? ¿Estás preparado para vivir en este nuevo mundo? ¿Estás preparado para cambiar el mundo? Einstein decía “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Las sociedades de hoy, claramente no pueden seguir haciendo lo mismo que se ha hecho por años y años. Es hora de cambiar, todo. Es hora de despertar, de abrir los ojos, de mirar desde otro punto de vista las cosas, de pensar en lo realmente importante, de emprender, de soñar con cambiar el mundo, de actuar para cambiar el mundo, de ser parte del cambio y llamar a muchos más a hacer lo mismo. Mahatma Gandhi decía “Debes ser el cambio que quieres ver en el mundo”. Es un llamado a generar una gran revolución desde nuestro interior y llevarla a todos los lugares. Es hora de soñar más allá de lo habitual, de aprender de nuevo a pensar, de emprender acciones globales, de transformar todo en grandes historias, de ser parte del cambio que quieres, es tiempo, y lo repito una y otra vez, de hacer cosas imposibles.

Cambiar el mundo hoy, no es algo opcional. Debe ser parte de cada uno de nosotros y debe ser un objetivo global. Imaginar una nueva vida apta y digna para todas las sociedades no es algo opcional. Cuidar el medio ambiente y la vida de todo sr vivo no es algo opcional. Tampoco lo son el uso responsable de los recursos, la superación de la pobreza, la búsqueda de fuentes limpias y renovables de energía, el libre acceso del conocimiento para todas las culturas, la proclamación de un conocimiento único, universal como patrimonio principal de la humanidad. Cambiar el mundo es nuestra misión hoy, y en esta gran tarea, de la cual nos debemos hacer responsables, tenemos que ser realmente magníficos, sorprendentes y apasionados.
Hay que recuperar el tiempo perdido, hay que tomar todo lo que sabemos hasta hoy y literalmente botarlo a la basura, es hora de comenzar a ver las cosas con otros ojos, con otra perspectiva, un mundo nuevo requiere de nuevas formas de pensar, imaginar y actuar.

Es en este panorama donde surgen necesidades completamente nuevas, para las que deberán crearse profesionales completamente nuevos y para las que seguramente se crearán tecnologías completamente nuevas. Claramente la tecnología no será el problema, más sí, si existirán realmente estos nuevos profesionales. ¿Qué ocurre cuando las necesidades sobrepasan las ideas de solución? ¿Qué pasa cuando las necesidades sobrepasan las acciones necesarias para satisfacerlas? Estos nuevos profesionales, que no sólo serán mis alumnos, si no que los alumnos de otras carreras, otras universidades y otras naciones, necesitan de algo que antes no era tan importante y valorado, menos aún algo que de lo que se hablara como necesidad ya que no se podía medir su eficacia. De lo que estoy hablando es del talento. Talento que provendrá de gente que se atreva a pensar distinto, a cuestionar todo, a cambiar las cosas, a liderar los cambios, y todo ello desde una formación valórica muy sólida.

Este talento en una primera instancia no estará en más del 15 o 20 % de los profesionales, pero su poder y eficacia será suficiente para poner andar esta nueva era. Las empresas y la sociedad recién comienzan a ver la importancia del valor del talento en las personas y por lo tanto comienza recién ahora a hablar de él y a intentar fortalecerlo en los individuos.

El entendimiento de la relevancia de permitir que el talento aflore y domine nuestras cabezas nos permitirá convertirnos en los jovencitos de la película, en los héroes de las grandes historias, mantenernos los suficientemente locos para hacer cosas extrañas y chifladas pero de clase e impacto mundial.

Aún teniendo este talento desarrollado, ¿cree la sociedad actual que está preparada? ¿Cree cada uno de sus individuos que está preparado para esta nueva vida? ¿Realmente la sociedad ha aprendido algo después de los atentados terroristas de las torres gemelas, de la crisis financiera o de la crisis del petróleo? ¿Está la humanidad consiente de los grandes cambios sociales que están ocurriendo como la elección del primer presidente afroamericano en Estados Unidos o de la primera presidenta mujer en Chile? ¿Estamos preparados para comprender que es lo que la sociedad de hoy requiere? Y sobre todo ¿Estamos preparados para comprender lo que los niños y jóvenes necesitan para enfrentar este nuevo mundo? Definitivamente yo creo que no. Al menos mientras no pongamos las cosas en nuestras cabezas según la real importancia que tienen.

Hasta que la humanidad no se de cuenta de que debe nacer una nueva era, el mundo seguirá en camino hacia su destrucción. Pero así como yo, y muchas otras personas en el mundo, y ojalá quienes se han detenido a leer esta reflexión, comenzamos a entenderlo y a emprender acciones para que la semilla crezca y de frutos, otras personas lo harán también hasta que se convierta en una corriente universal que lleve esto a todos los rincones del planeta. Quizá por ahí las predicciones de los antiguos Mayas o las de Nostradamus y otros sabios del pasado tenían algo de cierto, y es que ellos esperan que en estos tiempos, cerca del año 2012 muera una era y comience otra, que espero lleve a la humanidad al sitial que merece, en unidad, dignidad, justicia, armonía y amor. Los que vivimos en este tiempo somos y seremos los protagonistas de la historia, ya sea que termina bien o mal. Nosotros la estamos escribiendo y cada una de nuestras acciones de alguna forma contribuirá a lo que ocurra.

Así que les dejo estas preguntas para que reflexionen: ¿Estás preparado? ¿Eres capaz de imaginar un mundo mejor? ¿Eres capaz de luchar por ese cambio? ¿Eres capaz de convencer a los demás? ¿Eres capaz de emprender una acción global?

Cuando termina mi presentación, en la clase a mis alumnos sobre este tema, les digo:

“Tú escribes la historia, tú te pones las metas, tú las consigues… si realmente quieres.”

Saludos a todos.

marzo 22, 2009

Evolución.

Por estos días celebramos 200 años desde que se formulara la famosa Teoría de la Evolución de Darwin, y creo que es un buen referente para que pensemos en incorporar el concepto de la evolución en algunas de las actividades de nuestro diario vivir.

Pensar de una forma evolutiva significa asimilar que las cosas siempre se pueden y se deben mejorar a medida que avanza el tiempo. Esto aplicado a nuestras actividades en el trabajo, a nuestros estudios, a la relación con las demás personas, a nuestro actuar en la sociedad. Evolucionar significa partir por nosotros mismos, hacia la construcción de una mejor persona, acorde con los nuevos tiempos y las necesidades propias de cada etapa de nuestras vidas. También implica reconocer todo lo que se sabe que no está perfectamente bien y buscar los pasos a seguir para mejorarlo. Incorporar una forma de pensar así es comprender que la vida nos pone desafíos con el mismo fin de hacernos cada vez mejores, a través de todo lo que aprendemos de cada momento complejo del cual salimos con el éxito o con el fracaso bajo el brazo. Evolucionar, es justamente tomar ese éxito o fracaso y aprender de ellos para acumular experiencias que a futuro nos permitan enfrentar la vida de una forma más asertiva, con más confianza y optimismo.

El desafío es igualmente necesario como sociedad, y sobre todo en estos tiempos donde se necesita derribar los antiguos estereotipos y sobrepasar los límites que nosotros mismos impusimos sobre la base de situaciones que hoy ya no existen. Para evolucionar, se requiere una forma de pensar social, política y económicamente que vaya de la mano con la actual situación que vive el mundo, en un tiempo donde la información y la conectividad permiten realizar acciones a escalas globales, más allá de los límites geográficos o de diversas ideologías. Nuestra sociedad necesita una evolución hacia políticas más humanitarias, de objetivos globales, consientes con el medio ambiente, y que representen las nuevas corrientes de pensamientos que se alzan en muchos lugares del mundo como un grito de desesperación frente a las reales dificultades que se viven en el mundo de hoy.

De la misma manera, se requiere hoy que las empresas e industrias evolucionen hacia políticas de desarrollo sustentable, de eficiencia energética, de demanda responsable de recursos escasos o no renovables, de protección al trabajo y de acuerdos entre accionistas y empleados sobre mejores prácticas empresariales. El mundo empresarial debe estar muy atento a los nuevos requerimientos de consumidores más exigentes y más especializados en diversos temas que antes no representaban mayor interés en la sociedad pero que hoy son de suma importancia a la hora de la decisión de compra. Más aún, deberán estar atentos a grupos de consumidores organizados globalmente que irán en contra de todo lo que les parezca perjudicial para ellos. En esta nueva situación global de crisis económica, las empresas deberán tomar el camino de la evolución de manera más ágil, comenzando por sus productos y servicios y terminando en la atención a sus clientes. El nuevo escenario exige a las empresas re-pensar sus productos y servicios, sus procesos productivos, sus sistemas de atención post-venta, hacia objetivos de mayor beneficio, o de beneficios más concretos para sus clientes. Muchas veces esto significará literalmente botar a la basura muchos productos y tecnologías actuales y reemplazarlas por otras más eficientes o más en la línea de las nuevas necesidades, tal como lo hizo por ejemplo el gran Steve Jobs cuando volvió a Apple y la hizo resurgir del borde del fracaso a la empresa exitosa que es hoy.

Es necesario entonces, comprender y aplicar constantemente una teoría de la evolución a lo que normalmente hacemos, entendiendo que prácticamente todo lo que hacemos se puede mejorar, y no es sólo algo que se realizar una vez y listo, ¡no! Es un proceso continuo, en el tiempo, que nos llevará hacia un mejor futuro, como personas, como empresas, como sociedad, como nación y como planeta. Pensar en ello y asimilarlo es entender que siempre vamos a tener la oportunidad de hacerlo mejor, y por lo tanto, que los errores o fracasos no sólo son cosas negativas si no que tienen su lado rescatable. Evolucionar implica también querer mejorar lo que nos rodea, nuestro mundo, pensando en las futuras generaciones y lo que recibirán de herencia nuestra, lo que representa nuestro mayor desafío como seres humanos, nuestra más grande misión como especie. Es hora que nos levantemos y cambiemos las cosas para que las futuro no tenga un mal recuerdo hacia el pasado, si no que lo vea con orgullo, agradecimiento y como un mensaje a preservar y a seguir haciendo de este, nuestro mundo, un lugar mucho mejor.

Mi llamado, en este hermoso día domingo de marzo, es como siempre a reflexionar y a atreverse no sólo a pensarlo si no que también a convertirlo en acciones concretas, grandes acciones tal vez, o simplemente pequeñas pero inmediatamente aplicadas a nuestra cotidianidad. Por supuesto el llamado también es a transmitir esto y a contagiar a otros a evolucionar, hacia la vida que realmente queremos y deseamos vivir. No es en lo más mínimo difícil, no es en lo más mínimo imposible, funciona, así de fácil y ayuda a construir un camino hacia la felicidad, hacia la realización personal, hacia un mejor entendimiento de quienes nos rodean y de nuestro planeta. Y si por una milagrosa casualidad esto, se convirtiera en una corriente de contagio de alegría y esperanza ustedes serían los precursores de un verdadero cambio en el mundo, que partió con algo tan simple y que podría convertirse en algo tan significativo. Como bien la Teoría de la Evolución plantea, las especies buscan adaptarse a los cambios, los que siempre existirán, no importando en que situación específica se encuentre nuestro planeta u otro que habitemos, y sólo prevalecerán las especies que realmente logren una adaptación perfecta al nuevo entorno que las rodea, ya sea desde el punto de vista biológico, o en nuestro caso, también social.

Saludos a todos.


noviembre 07, 2008

Emprendimiento de Alto Valor.

Al estar impulsando actividades de innovación, desarrollo tecnológico y emprendimiento con ingenieros y alumnos de ingeniería, he notado que hay algunas cosas de las cuales vale la pena hacer una pequeña reflexión.

Primero, muchos ingenieros, y también muchas otras personas confunden el real significado del concepto “emprendimiento”. Se piensa que el emprendimiento es para gente esforzada que desea salir de la pobreza. Me viene a la mente el comercial de televisión de la señora Juanita sacando adelante su panadería. Con esta visión, estudiantes y profesionales de carreras de especialización ven el acto de emprender como algo de menor grado o básico. Para otros, emprender suena a aventurarse en algo, y por lo tanto, no entienden la responsabilidad que conlleva realizarlo en su completa dimensión. Otras personas, creen que emprender necesariamente implica iniciar un negocio para hacerse de mucha riqueza, sin importar el cómo, y lo peor, pensando que es a corto plazo.

Según la definición de la RAE (Real Academia Española www.rae.es), y nótese que este término (RAE) siempre lo repito y lo recalco porque creo que es elemental que todos tengamos un lenguaje adecuado y en el mismo entendimiento, emprender es “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Esta definición es claramente no restrictiva a pequeñas actividades ni mucho menos a actividades con fines lucrativos. Emprender también tiene otra definición según la RAE: “Tomar el camino con resolución de llegar a un punto”. Esta segunda definición nos da una aproximación más clara del gran campo de acción del emprendimiento. Y se usa este término no por su definición exacta, lo que ocurre es que había que encontrar un término que explicara y a la vez motivara a otros a seguir a quienes estaban atreviéndose a hacer cosas que hasta hace algunas décadas se veían como imposibles. ¿Quién pensaría en ese entonces que de la nada se podía crear un Microsoft, un Google, o un Apple y convertir esos emprendimientos en empresas de alta riqueza que competirían de igual a igual con las mega-empresas? Cuando se genera una corriente de emprendimiento un país, este puede comenzar a soñar con crear valor real. Y así fue, las naciones tomaron este concepto y lo entregaron a la población con miles de ejemplos exitosos, pero siempre apuntando a la generación de riqueza.

El emprender no necesariamente sirve para generar riqueza económica. También genera riqueza tecnológica, intelectual, social y calidad de vida entre otras cosas.

Han pasado ya décadas desde que este concepto se masificó en el mundo, y hoy, en muchas instituciones de educación hay cursos completos dedicados a ello. Pero el emprendimiento por sí solo no logra los resultados que necesita una nación para crecer. El emprendimiento es sólo una forma de decirle a la gente “escuchen, tienen la capacidad, despierten, atrévanse a crear valor, aquí tienen algunas herramientas para hacerlo”. Además de las ganas de atreverse, se necesita un programa nacional unificado que coordine y de las pautas para que el emprendimiento se construya y construya bases sólidas para llevar a un país al desarrollo sostenido. Ejemplos de estas bases son la educación y la tecnología. Pero esto no es suficiente, hay que saber además diferenciarse y sobre todo, encontrar actividades de mayor creación de valor, que sean actuales, modernas, ingeniosas, únicas, y que se centren en las necesidades más que en las funcionalidades o beneficios.

Un error típico que me toca observar entre los ingenieros es justamente que primero piensan en la tecnología, en el producto, en sus múltiples funcionalidades o características y finalmente en los usuarios o clientes. Y lo peor de todo, es que lo piensan a bajo coste. En la Universidad reviso un centenar de trabajos relacionados con innovación y emprendimiento y en muchos de ellos veo como los alumnos de ingeniería primero buscan que hacer y después a quién beneficia y todos repiten la misma frase “a bajo coste”.

Es cierto que América Latina necesita de productos y soluciones de bajo coste para competir con el resto del mundo, pero eso no se debe confundir con crear productos y soluciones de bajo precio. Competir por precio puede significar una forma fácil de entrar a un mercado, pero a la larga presentará siempre menos rentabilidades que a través de otras estrategias de competencia. En una de mis últimas clases en la Universidad, analicé con mis alumnos el caso del Cirque du Soleil, un circo transformado en una gran y multinacional empresa que ha logrado crear un valor de más de 1200 millones de dólares sin competir por precio, si no que elevando el espectáculo del circo a otros espectáculos de alta calidad, logrando romper la barrera de precio de mercado de las entradas al circo para ir hasta los precios de los mejores espectáculos de música, teatro, ballet u ópera.

No podemos pretender, a mi juicio, crear toda una corriente nacional de emprendimiento y formación de nuevas empresas, si no enseñamos primero conceptos clave como la innovación y la creación de valor. Ni menos podemos esperar buenos resultados cuando muchos creen que para lograrlo hay que hacerlo a bajos costes y precios bajos. Obviamente que lo ideal es producir a bajos costes, pero entendiendo que tanto como se pueda sin comprometer la calidad y la experiencia de los usuarios o clientes del producto o servicio.

Es mucho mejor camino, apuntar a crear productos y servicios de alto valor, que hagan que el cliente tenga una experiencia de uso realmente espectacular e inolvidable. Tenemos que enseñar cómo crear empresas o proyectos de alto valor económico y social, que sean capaces de transformar la industria latinoamericana en una industria de alto valor y no en una de bajos costes. Si tomamos el ejemplo de China, su economía no solo se basa en los bajos costes y alta disponibilidad de mano de obra, si no que también en el alto grado tecnológico que poseen.

Entonces esta es la cuestión, necesitamos mucha más gente emprendiendo, creando empresas de alto valor, empleos de alto valor, personas de alto valor, que den soluciones de alto valor, creativas, innovadoras, diferentes y de experiencias inigualables. En especial, es tarea de los ingenieros, crear estas empresas en base a la innovación tecnológica, pilar fundamental de crecimiento para nuestro país. Necesitamos que esta innovación tecnológica se organice y se traspase a muchas empresas nacionales para ir construyendo una base sobre la cual crecer a escalas más grandes. Necesitamos que los ingenieros dejen de lado un segundo sus calculadoras y computadoras para dar un espacio a sus propias mentes, de forma libre y creativa.

Hace algunos años, específicamente el año 2001, decidí con unos compañeros de universidad crear una feria de innovación tecnológica que uniera a la industria con estudiantes de ingeniería que dieran soluciones creativas e innovadoras. El emprendimiento fue difícil pero logró ser un éxito. Este año (2008), en estos días, se celebra la séptima versión con proyectos realmente buenos. Doy este ejemplo, porque justamente esto nace de observar como había gente queriendo hacer cosas pero sin la orientación correcta. Y por otro lado como había empresas con problemáticas no resueltas que no sabían donde más buscar soluciones. Lo que deben hacer los ingenieros, es justamente mirar la industria local y buscar problemáticas concretas que solucionen problemas de muchas empresas y así contribuyan al desarrollo tecnológico del país.

Como conclusión, no sólo tenemos que apoyar y nutrir la corriente nacional de emprendimiento, además debemos transformarla en una corriente de emprendimiento de alto valor, organizada y preocupada de entregar sus frutos a la industria nacional como parte de un gran objetivo del cual somos responsables todos, contribuir al desarrollo social y económico del país.

Recuerden: La creación de valor es un talento adquirible.

Saludos a todos.

septiembre 06, 2008

La Escuela de los Valores.

Hace algún tiempo, un par de años quizás, estaba convencido de saber o tener una idea muy aproximada de lo que el país necesitaba para lograr crecer como todos esperábamos. Escribí por ahí un par de artículos donde hacía explícito mi malestar sobre lo poco que se atendía, por ejemplo, a la innovación tecnológica como pilar del crecimiento sostenido de nuestra economía. En esos días, yo gritaba a todos los vientos que había que emprender, desarrollar tecnologías innovadoras, dar espacios y apoyar a los soñadores y visionarios porque ellos nos llevarían a donde todos queríamos.

Quizás hoy sigo pensando así, pero ahora, con los pies un poco más puestos en la tierra, creo que antes de ponerse a idear todo un plan de acción para formar emprendedores, o innovadores, o soñadores, se necesita arreglar un problema de fondo, muy de fondo y propio de nuestra cultura, que intentaré explicar a continuación.

¿Qué ocurre si esos emprendedores, jóvenes en muchas ocasiones, o esos soñadores, o todos quienes siendo apalancados por la máquina de las tecnologías llegan a una situación de bonanza económica y de poder, sin tener los valores necesarios ni la educación integral necesaria para una vez arriba mantenerse sin caer en las típicas tentaciones del poder y el dinero?

¿Qué ocurre cuando un país está en manos de dirigentes y políticos que carecen de una educación valórica sólida y persistente que impida que caigan tan fácilmente en la corrupción, las mentiras, los fraudes, los escándalos y la ley del mínimo esfuerzo?

¿Qué ocurrirá a futuro con una nación que no está preocupada en lo más mínimo de la formación valórica de sus niños y jóvenes?

¿Qué le sucede a un país que no hace ningún esfuerzo por recordar a su sociedad los valores sobre los cuales fue creado?

¿Qué pasa con la delincuencia si no se hace cosa alguna por infundir en los niños desde pequeños la importancia de los valores a nivel familiar y escolar?

Estos cuestionamientos y muchos otros similares me han hecho reflexionar durante algunos meses. Es claro que no sacamos en absoluto cosa alguna si todo lo que con mucho esfuerzo hacemos para mejorar el país pasa a manos de personas que no actúan según un pensamiento valórico.

Cuántas veces escucho a la gente decir “es que todos lo hacen”, “es que a lo mejor mentir no es tan malo”, “para qué vamos a hacer más si solo eso nos están pidiendo”, “hagámoslo no más, si nadie se va a enterar”, “solo será esta vez, después no lo hacemos más”, “es una mentira pequeña no más” y tantas otras frases que reflejan que hoy el sentir del pueblo es hacia un camino totalmente equivocado, donde la gran mayoría se rige por lo que los demás dicen y lo que suele sonar más “inteligente” o “astuto”. Generalmente estas “cosas inteligentes” que otros hacen, que en realidad distan mucho de ser inteligentes, tienen que ver con engaños, acciones mediocres, fraudes, irresponsabilidades, chantajes, abusos, faltas de respeto hacia los demás, injurias, falacias, e incluso, delitos que no son considerados como tales. Pero la gente las hace porque los resultados son, a vista de ellos, buenos y las acciones son dignas de personas audaces, astutas, despiertas e inteligentes. ¡Qué gran estupidez!

Lamento informarles que esa es la sociedad que hemos construido. En ese punto estamos, y no hemos hecho mucho por corregirlo.

Espero que muchos de los que están leyendo estas líneas, se identifiquen con mi malestar, y vean, al igual que yo, que esa no es la sociedad en la que queremos que vivan nuestros hijos. Ni mucho menos queremos que nuestros hijos caigan en esas mismas estúpidas e irresponsables actitudes.

En nosotros está la responsabilidad de cambiar esto. Partiendo por volver a respetar como se merece cada uno de los valores que nos han enseñado nuestros padres. Es necesario que todos comiencen a guiar sus vidas según el cumplimiento de estos valores. Es necesario entender que necesitamos hacer que mucha gente entienda su importancia y la importancia de no conseguir todo de manera fácil y a través de engaños.

He titulado este artículo como “La Escuela de los Valores” porque creo que es necesario soñar con crearla, para que nuestros hijos asistan a ella y aprendan con toda la rigurosidad necesaria cada uno de los valores y los apliquen a la vida diaria, aprendan a respetarlos y los adopten como estandartes en la batalla por mejorar la nación.

La verdadera base que tenemos que construir para que nuestro país sea el que queremos para nuestros hijos es una base de formación valórica, la que debe partir en el hogar y debe continuar en los colegios y universidades. Necesitamos un real cambio en la educación, pero no solo hacia lo técnico o profesional, sino que debe ser, en primer lugar, hacia lo humano e integral. El mundo de hoy requiere de personas íntegras, confiables, honestas, justas y respetuosas con los demás y con nuestro planeta.

Necesitamos enseñar valores. Necesitamos vivir de ellos. Necesitamos que esto se propague con la efectividad de un virus de computadora. Necesitamos que más y más gente lo entienda. Necesitamos que esto sea parte de todos los programas y campañas políticas. El Chile que soñamos solo se logrará con un cambio completo de mentalidad, que no va a ocurrir si no se parte con los niños y con los padres de esos niños. Tampoco ocurrirá si no es adoptado como algo institucional y nacional. Necesitamos un Chile que proclame hacia todas sus tierras los valores sobre los cuales desea existir. Necesitamos mostrarle al mundo que somos una nación de valores profundos y no transables.

La Escuela de Valores está abierta a todo tipo de personas, no hace distinción de ningún tipo, solo recibe a quienes de verdad desean aprender y cambiar sus vidas para siempre. La Escuela de Valores otorga un diploma necesario para desempeñar cualquier cargo público, y no se aceptan excepciones.

Por favor, los invito a reflexionar sobre esto. Los invito a detenerse y pensar de qué lado están, de qué lado quieren estar y de qué lado quieren que estén sus hijos y nietos a futuro. Los invito a pensar cómo sería el mundo si nos respetáramos como es necesario, si nos apoyáramos como es necesario, si nos comportáramos como personas conscientes de nuestra existencia y de nuestra interacción con la sociedad que nos rodea, si nuestros pensamientos y acciones se basaran en no transgredir, desde ningún punto de vista, ninguno de nuestros valores, pase lo que pase.

¿Les puedo decir algo? No es tan difícil. No es tan lejano. No es para otras personas.

Se puede. Siempre se puede. En el interior de cada uno de ustedes está el cómo hacerlo.

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)