abril 23, 2008

Lo que realmente es el Liderazgo

Hace algunos años, el líder era considerado como un símbolo de autoridad concebido como un ser superior al resto de los miembros de su entorno. Se tenía la falsa idea de que eran líderes sólo quienes nacían con la membresía para serlo, pero el liderazgo se desarrolla, no se manifiesta.

El verdadero líder nato siempre surgirá, pero para permanecer en la cúspide debe desarrollar las características propias del liderazgo.

¿Por qué elegí hablar del liderazgo? Considero de suma importancia hablar sobre esto, pues es un tema de conversación imprescindible en el ámbito empresarial. Ya que toda empresa requiere de personas con los conocimientos y aptitudes necesarias para poder llevar a cabo grandes proyectos.

“Liderazgo” todos hablan de él, pocos lo entienden. La mayoría de las personas lo quieren, pocos lo logran. ¿En qué consiste ese intrigante asunto que llamamos “liderazgo”?

Después de algún tiempo de estudiar las conductas de grandes líderes y asistir a conferencias, además de observar el liderazgo dentro de mi familia y de quienes me rodean, he llegado a la conclusión de que el liderazgo es influencia. Eso es todo. Nada más, nada menos.

Es así, como podemos definir: El liderazgo es la capacidad de conseguir seguidores. Ahí radica el problema. La mayoría define o considera al liderazgo como la capacidad de alcanzar una posición, no de obtener seguidores. Por lo cual creo, que las actuales circunstancias ameritan un análisis para aceptar el liderazgo como influencia y desarrollarnos como líderes. Para convertirse en un líder se debe partir en identificarse como uno. Luego, dominar los enfoques tradicionales, así como las nuevas tendencias que del liderazgo el mundo necesita, estas son herramientas fundamentales para el éxito.

El mundo está en constante evolución; existen periodos más explosivos que otros, pero la transformación es la esencia de nuestra historia. Desde pequeños nos enseñan las principales acciones acontecidas, positivas o negativas, que provocaron cambios sustanciales en la humanidad, en otras palabras, que revolucionaron el pensamiento del hombre; da igual hablar de la era antigua como la moderna, la repercusión es la misma.

A este efecto podemos recordar lo que representaron la Revolución Industrial, todas las luchas por la independencia, y más recientemente la Revolución de la “Red”. No intento dar una clase de historia, sólo mencionar que nada de esto hubiese sido posible sin la presencia de un líder.

Acaso, ¿Sería posible concebir estos hechos sin el impulso de figuras como Jesucristo, Adolfo Hitler (no siempre nos conducen a fines auténticos), Bill Gates, entre otros? Evidentemente no, porque es el líder quién tiene una visión, un sueño, que comunica a otros, logrando que lo compartan y emprendiendo acciones para realizarlo; siendo siempre imagen impulsora de dichos acontecimientos.


Primeramente, debe quedar claro que un líder, según Santiago Álvarez De Mon: «no es "un ser especial y carismático que dirige los propósitos del resto de los mediocres mortales", ni una figura maquiavélica que progresa adaptándose a la moda de cada momento sin ir nunca a contracorriente... Tampoco se le debe asemejar con una especie de padre que guía a sus hijos obedientes e inmaduros».

Liderar es un arte, pero hay que desarrollarlo, pues no es suficiente ejercerlo con el instinto o carisma que se posea para ello. Con este fin existen técnicas y principios basados, especialmente, en la atención y trabajo con el subordinado. En este sentido, la figura del líder se describe desde la cultura y los valores personales, puesto que un líder para poder liderar a los demás, debe de partir liderándose a si mismo, lo que lo llevará a utilizar una actitud positiva ante sus seguidores.

La fuerza del líder radica principalmente en definir y mantener sus ideales, vivir por una misión, saber dirigir, interpretar las necesidades de sus seguidores, saber organizar y tener un buen pensamiento claro. Sin duda alguna, uno de los liderazgos más desafiantes para el ser humano: es el de sí mismo.
Creo que éste es un gran desafío para las mentes de líderes auténticos. Tener la enorme responsabilidad de dirigir nuestras propias vidas, para que, luego de experimentar el enorme placer y pasión que esa responsabilidad conlleva, ayudar a que otros también dirijan la suya; bien vale la pena.

Ser una persona “intelectualmente sólida" y "profesionalmente capaz", además contar con habilidades para la coordinación: lo que te lleva a ser un buen comunicador, a saber escuchar, a entender los puntos de vista ajenos y dialogar de manera constructiva, son actitudes requeridas para que un líder se gane el respeto de los dirigidos. En fin, el liderazgo tiene más que ver con deberes que con derechos.

La confianza que irradia un líder en su equipo, ya sea una empresa o una familia, es un ingrediente fundamental para que todo marche bien. La confianza que genera en el equipo, la integridad y honradez de un líder, es lo que trasciende, lo que va más allá de la materia, para que así, cuando el líder muera, la gente pueda afirmar: “ simplemente murió, pero nunca fue vencido, sigue entre nosotros tan vivo como siempre”. De cómo vivas tus valores y del ideal que tengas en la vida dependerá mucho lo que inspires luego de tu muerte.

En conclusión, el liderazgo no es un club exclusivo de los que han nacido líderes. Las cualidades que son la materia prima del liderazgo pueden adquirirse. Conéctalas con tus anhelos y nada podrá impedir que “tu” seas un líder. Lograr que otros hagan el trabajo es tarea de un gerente. Inspirar a otros a hacer un trabajo mejor es el logro de un líder.

La historia ha demostrado la importancia del líder para su desarrollo. El sector empresarial, sumergido en la misma, esta llamado a incluir esta afirmación a su vida, con vista a lograr la eficacia y la calidad que el mundo de hoy necesita de las organizaciones.

Por eso debemos tener claro que hoy no se concibe a un líder sino como alguien con quienes los subordinados se sienten a gusto trabajando, que se caracterice por sus valores, que vea a su subordinado como un igual, que lo comprenda, que busque no sólo el bienestar individual, sino el del equipo, un líder con deseo de mejora continúa... En fin, sólo los líderes emocionalmente inteligentes y de comportamiento ético contribuyen a la inteligencia, salud y a la integridad de la organización.

Escrito por:
Jazmín Barraza de Guaymas Sonora, México
Estudiante de Comercio Internacional


Bibliografía
1. John C. Maxwell. Liderazgo101. Editorial Caribe, 2003.
2. John C. Maxwell. Liderazgo Real. Editorial Caribe, Audiolibro.

marzo 21, 2008

¡YO PUEDO!

No sé si se han puesto a contar la cantidad de veces que una persona puede decir “no puedo” en el día. Yo lo he hecho. Ni se imaginan cuántas son (muchas más que 10).

Estamos inmersos en tantos problemas día a día que es muy difícil darse cuenta de que las viejas recetas sobre la vida aún en estos tiempos funcionan bien. Algo tan sencillo como cambiar el “no puedo” por el “yo puedo” resulta algo casi de otro mundo para quienes no lo aplican. Sin embargo, para quienes lo usan a diario, es una frase muy poderosa, que encierra mucho más que una expresión de hacer.

Normalmente lo escuchamos o lo decimos como algo súper natural, “no puedo ir porque...”, “no puedo porque no tengo dinero”, “no puedo porque no tengo con quién dejar a los niños”, “no puedo porque no es para mí”, “no puedo porque soy muy viejo”, “no puedo porque soy muy joven”, etc. Cada vez que estamos diciendo de forma tan natural “no puedo”, nos estamos poniendo un enorme límite a cosas que perfectamente se pueden. Repetir una y otra vez durante el día esta frase, nos puede llevar a terminar el día con frustración.

Quiero ahondar un poco en lo siguiente. Decir “no puedo”, de forma natural, implica que la actitud de esa persona es la de negarse a muchas cosas simplemente por no hacer el ejercicio de ver cómo poder hacerlas. Si de 10 cosas que les proponen hacer, a las 10 dicen “no puedo”, claramente no harán ninguna. En cambio, si a las 10 respondieran “yo puedo”, muy probablemente lograrían las 10. Y para los más pesimistas, con esta actitud igual lograrían al menos dos o tres, que ya es mejor que ninguna.

Solo es un cambio de actitud. Es pensar antes de responder en forma natural “no puedo”. Es cambiar esa frase por “yo puedo” y repetir esto durante el día, una y otra vez, hasta que se haga algo natural, y lo natural pase a ser “yo puedo”. Obviamente no les puedo asegurar que lograrán todo. Siempre hay porrazos o fracasos, pero les aseguro que eso es mejor que nunca lograr algo por tener “la cabeza” llena de límites. La actitud del “yo puedo” los puede llevar muy lejos. Primero, los hará usar “la cabeza”. Así es. Cada vez que ustedes dicen “no puedo”, en ese instante, dejan de pensar en el problema propuesto. En cambio, cuando dicen “yo puedo” comienza todo un proceso mental creativo que busca solucionar o lograr lo propuesto. Y ese uso de sus mentes o cerebro es mucho más beneficioso cuando es una tarea repetitiva a lo largo del día. Recuerden que muchas de las cosas las vamos solucionando por experiencia, y la experiencia sirve para que nuestro cerebro asocie ideas, situaciones y encuentre soluciones.

No quiero que se mal entienda que las personas que tienen la actitud del “no puedo” no logren lo que quieren en sus vidas y no sean felices. Lo que quiero que entiendan es que con la actitud positiva del “yo puedo” podrán llegar mucho más lejos, tanto como ustedes quieran.

Piensen en las cosas que quieren conseguir como en el recorrido de una escalera en ascenso. Si estando frente al primer peldaño dicen “no puedo”, será todo, ni siquiera pisarán el primer escalón, o lo harán con miedo, y será tanto que en el segundo o tercero tendrán que parar y sentarse un rato para evaluar si siguen, y probablemente no lo harán, porque ya estaba en su mente preconcebida la idea de no poder hacerlo. Y ahí estarán, en el tercer o cuarto escalón mirando hacia arriba y viendo cómo otros ya están mucho más arriba y siguen subiendo. Algo que es obvio, pero que no lo parece tanto cuando lo aplicamos en la vida, es que cada escalón que logren subir los pone más cerca de lo que desean, o sea, ahora tienen menos escalones que subir. Parece de niños, pero es así, cada pequeño logro los pone a menos escalones del triunfo. Y mientras menos escalones se vean para llegar arriba más motivación y energía les entrega. Partir frente a la escalera diciendo “yo puedo” los lleva, al menos en sus mentes, instantáneamente al final de la escalera y todo se ve tan claramente desde allí y tan fácil que no se darán cuenta cómo irán subiendo de escalón en escalón. El “yo puedo” inicial implica entender que se puede subir cada uno de los escalones que los llevará al triunfo.

Los reto entonces a probar este ejercicio. Cada vez que vayan a decir “no puedo” piensen y digan “yo puedo”, trabajen en esto durante todo su día y trabajen también convencerse de que realmente pueden. Decir “yo puedo” sin creer en ustedes mismos no sirve de mucho. Pero este ejercicio no solo sirve para poder obtener cosas tangibles. Este ejercicio es uno de los más básicos a la hora de lograr un cambio total de actitud frente a la vida. Implica comenzar a triunfar de verdad; Implica lograr muchos éxitos pequeños y enfrentar fracasos que van componiendo el éxito final; Implica comenzar a perder el miedo al fracaso, y por lo tanto, tomar más riesgos; Implica adquirir mayor experiencia frente a las situaciones diversas de la vida; Implica hacer cosas en vez de ver cómo otros las hacen y las disfrutan; Implica tener que comenzar a readecuar un montón de otras cosas en sus vidas para lograr “poder” en la vida; Implica comenzar a ver la vida de otra forma.

Entonces, hagan el ejercicio, cambien el “no puedo” por “yo puedo” y comiencen desde ahora, antes de empezar a decirse “no puedo hacer este ejercicio, no tengo tiempo y es muy básico”. Partan ahora, digan “yo puedo, cambiaré mi vida” y verán los excelentes resultados que tiene esto. Yo se los aseguro, al menos en un día de ejercicio. Ustedes pueden extenderlo tanto como quieran en sus vidas. Todo depende de las ganas que tengan de lograrlo, sea lo que sea.

Todo es posible, ¡Yo puedo!

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

diciembre 27, 2007

Sueños que no se deben perder.

Cuando era niño soñaba con cosas distintas a las que sueño hoy. Por ejemplo, soñaba con ser piloto de autos y ganar carreras, o viajar al espacio y luchar por salvar el universo, otras veces me veía tocando en un escenario frente a cien mil personas con mi banda de rock, y otras veces, con que era presidente del mundo (ja!). Los sueños de niños son distintos, uno ahora sueña con cosas más tangibles, reales, o probables dentro de esta sociedad en la que interactuamos. Sin embargo, se me vienen a la cabeza esos recuerdos, de cómo salvaba una y otra vez al mundo en mis sueños, de cómo me convertía en uno u otro superhéroe y ayudaba a la gente, de cómo pasaba de una profesión a otra con solo cambiar de pensamiento. Es así, de niños, y sé que lo he dicho más de una vez, soñamos sin barreras, sin límites y sin un razonamiento lógico, dentro de lo que después como adultos entendemos como razonamiento lógico.

No es que me haya quedado pegado en la adolescencia ni que no quiera asumir mi rol de adulto, pero veo a mi alrededor tanta gente con tantos problemas que no son tales, y veo otro tanto de gente que se crea problemas de la nada o que los hace más grandes de lo que son, solo por no abrir su mente a formas de pensar distintas a las que otros tienen o son tradicionalmente aceptadas, a formas de pensar que se fueron perdiendo en el camino a la madurez. Pero también veo muchos adultos con ganas de soñar otra vez, pero que no lo quieren asumir. Un ejemplo claro son los juegos de video, o consola o como les quieran llamar, esos que se pueden jugar en el playstation o en xbox o en el nintendo o en el pc. En esos juegos aparecen mundos fantásticos, increíbles y asombrosos, no hay límites para la imaginación y los jugadores pueden asumir roles distintos y personalidades nuevas, pueden volver a nacer en ellos. Estos juegos, creados inicialmente para niños, atraen a más y más adultos en todas partes, y es ahí donde está claramente demostrado que aún hay mucha gente que sueña y que goza al ver sus sueños un poco más palpables en la realidad.

Creo que uno de los mayores retos al asumir la adultez es poder calzar los engranajes de nuestros sueños de niños con nuestras responsabilidades de adultos. La verdad es que, a los 31 años, pareciera que uno comienza a ver la vida más como una cuenta regresiva en vez de verla como una oportunidad de seguir luchando por los sueños de siempre. Es cierto, los problemas ya no son los mismos, “personas menores, problemas menores; personas mayores, problemas mayores”, me dijo un amigo una vez. Y es que las cosas evidentemente cambian a nuestro alrededor, por ejemplo, mi hermana ya tuvo su primer hijo, mis padres pasaron a ser los abuelos, mi padre que ya jubiló, mi madre está a punto, yo convertido en tío y con la fecha lista para casarme (qué felicidad), mis amigos ya muchos casados y con hijos, todos más grandes, viejos, algunos “guatones” y medios “pelados” (qué triste), y cuando nos juntamos las conversaciones cambian de las antiguas ganas de pasarlo bien y cambiar al mundo a recuerdos nostálgicos, o lo que es peor, discusiones sobre fondos de pensión, beneficios de salud y quién gana más y quién menos.

Mi mente en algunas de esas reuniones, en las que generalmente me aburro, mientras todos debaten y defienden su posición, más aun cuando lo mezclan con política, fútbol y religión, comienza nuevamente a evadirse, soñando como niño otra vez, arriba de un cohete salvando al universo o ganando premios en las carreras de autos o con mi grupo de rock, o salvando ballenas en la parte más austral del mundo. Y en el momento en que recupero la conciencia de donde estoy, afloran en mi mente esas preguntas trascendentales. Si esas eran las cosas con las que muchos soñábamos y que aún de repente soñamos, ¿Por qué ahora que somos adultos y tenemos completo control sobre nuestras vidas, no las estamos haciendo?, ¿Por qué ahora cosas menos importantes son tan importantes para nosotros?, ¿Por qué cuando sabemos, por ejemplo, que la vida se vive sólo una vez, no la estamos aprovechando al máximo?, ¿Por qué sabiendo que el único planeta que tenemos se está destruyendo y que pronto no habrá vuelta atrás, no estamos trabajando por arreglarlo?, ¿Por qué seguimos la inercia de una sociedad que no nos permite sacar lo mejor de nosotros?, ¿Por qué dejamos de creer en los sueños que teníamos de niños, si cuando éramos niños era lo más importante del mundo?, ¿Qué hace que perdamos esa esencia?, ¿Es tan importante y fundamental lo que hoy encontramos importante como sociedad?

Creo que desde cierto punto de vista este análisis puede resultar un poco extremista, pero también es cierto que no podemos eludir nuestra responsabilidad con lo realmente importante, como la familia, el futuro de la sociedad, el futuro del planeta y la conservación de la especie humana por muchos siglos más, por ejemplo.

Las cosas maravillosas que ha logrado construir el hombre y su conocimiento acumulado no pueden perderse solo porque no nos hicimos responsables a tiempo de las cosas realmente importantes. Tenemos que terminar con el egoísmo y juntar nuestros puntos de vistas en pro de objetivos comunes que representen a todo el mundo. Tenemos que sacudirnos todo lo que nos cubre el alma y no la deja brillar, y recobrar la confianza con la que nacemos de niños de lograr lo imposible. Tenemos que salir a convencer a mucha gente porque debe hacer lo mismo. Tenemos que volver a creer que aún con el último respiro de la humanidad todavía podemos hacer algo, algo de lo que estarán agradecidos nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos y quienes a futuro puedan beneficiarse de lo que la humanidad ha logrado.

Escribo estas líneas pensando en todos quienes aún quieren soñar, no importando su edad, y las escribo también para motivarlos, para que lo hagan una y otra vez, para que nunca dejen de creer en sus sueños y para hacerles saber que todo, todo lo que quieran hacer, siempre, de alguna forma u otra, será posible. El secreto está en ver la vida desde otro punto de vista, que no siempre es el de los demás o el de la mayoría. Tenemos que aprender de una vez a vivir como una sola nación, la nación de la humanidad.

Pues bien entonces, a salvar al mundo, a ponerse la capa de superhéroes, a encontrar de alguna forma lo que los haga plenos y les dé la sensación de haber cumplido la misión, en lo que sea, todo se puede lograr, solo deben buscar en los demás quienes los ayuden en eso, motivarlos y hacerlos ver que tenemos un gran objetivo que cumplir, que es esencial evolucionar y perpetuar la vida en la tierra.


Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

diciembre 14, 2007

El Camino de las Rosas

Elegí el camino de las rosas,
Otros el del clavel.
Elegí un mundo de espinas,
Otros el de la miel.

Miel que no es más que un dulce,
Que engaña al hambre y la sed.
Sed de deseo y desvelo,
Hambre de lucha y saber.

Elegí el camino de las rosas,
Y belleza es lo que encontré.
Elegí un mundo de colores,
Que la mayoría hoy no puede ver.

No es que no sepas donde estoy,
No es que no sepas donde voy,
Elegí el camino de las rosas,
Porque ellas me enseñaron lo que soy.

Elegí el camino de las rosas,
Porque en ellas tu belleza puedo ver.
Elegí olvidarme de otras flores,
Si en ellas mi alma no se ve.

Sobre tu camino mi camino,
Sólo basta que lo quieras ver.
En tu vida se cruzó la mía,
Para que no puedas perder.

Elige por favor ese aroma,
Elige por favor esa piel,
De suaves contornos que se pierden,
En el centro de nuestro amanecer.

Elegí el camino de las rosas,
Hoy también tú lo puedes hacer,
Basta que aprendas que en la vida,
Todo lo que quieras, puede ser.

(Revisión: Francia Albornoz)

diciembre 08, 2007

La revolución de las comunicaciones

Mucho se ha hablado de la revolución de las comunicaciones, pero la verdadera revolución, a mi juicio, no ha sido solo desde el punto de vista de la tecnología. Evidentemente las telecomunicaciones han dado un gran impulso a la globalización, el fenómeno Internet ha unido a todo el mundo y ha mezclado hasta las culturas más lejanas. El avance de las computadoras ha hecho su parte también, sobre todo si se considera la gran cantidad de ordenadores por familia en muchos países. Las conexiones de banda ancha y la aparición de aplicaciones también han impulsado nuevas formas de comunicación. Sin embargo, ha sido la adopción de estas tecnologías por parte de las nuevas generaciones la que ha impulsado la verdadera revolución, esta adopción que partió con el e-mail casi como la TV en blanco y negro que algunos alcanzamos a ver. Junto con el e-mail estuvo también el Chat y algunos programas como ICQ e IRC, entre otros. Para los que crecimos con eso, luego fue el fenómeno de los sitios Web colaborativos y los foros, con los que comenzamos a experimentar lo que era expresar nuestra opinión al mundo y recibir puntos de vista distintos de diversas culturas. Sin duda, Internet nos abrió el mundo y sentimos que habíamos avanzado al futuro. Sin embargo, hoy en día existe una dimensión distinta que muchos no alcanzamos a absorber. Cuando uno escucha sobre Blogs, Podcast, VideoCast, Feed, Wadgets, IM, VoIP, y otras palabras un poco extrañas para muchos, sabemos que hubo otro salto cuántico del cual parece no muchos están participando.

Me he dedicado a observar el fenómeno de las múltiples formas de comunicación que existen hoy en día y recuerdo cómo era en mis tiempos comunicarme con una persona. En primer lugar, lo normal era llamar por teléfono (sí, ese teléfono fijo que había uno por cada familia), si no la encontraba ahí, podía preguntar o saber donde estaba para intentar en otro teléfono fijo. Si no, fin, sólo había que esperar. Hoy en día para ubicar a alguien tengo los siguientes medios: IM (mensajería instantánea, MSN Messenger, Yahoo Messenger, GoogleTalk, etc.), si la persona está de viaje, está el Skype (VoIP, voz sobre IP que es una llamada por teléfono pero por Internet) o cualquiera de los programas IM que también lo permiten. Si aun así no la encuentro, puedo gastar un poco más de dinero y llamarla a su teléfono celular o escribirles algún SMS o MMS, léase mensajes cortos o mensajes cortos multimedia. En estos últimos tengo la opción de agregar una foto que tomé en algún lugar por casualidad y que me pareció divertida o interesante.

Antiguamente, para conocer a esa mujer que tanto te gustaba tenías que invitarla a salir, lo que a veces implicaba toda una hazaña para lograrlo. Y con varias citas lograbas que te conocieran y la situación llegara a algo más. Hoy en día, no importa dónde estén las personas, basta una conversación por IM y listo, sin citas, sin rodeos. Todo es más fácil y rápido. Adicionalmente puedes tener un Blog, como este. Así, puedes lograr que te conozcan sin tener que estar en línea con las personas. Luego le agregas los feed o RSS y así cada vez que actualizas tu blog (sitio web, algo así como una bitácora) tus lectores lo saben y pueden leer tus notas. Si tus temas son interesantes comienzas rápidamente a tener muchos lectores. Luego tomas tu ipod (o tu Minidisc, como es en mi caso) y grabas tu vida, lo que se conoce como Podcast. En un Podcast puedes tener desde tu propio programa radial casero a un TV show casero, este último conocido como VideoCast. Tus lectores ahora descargan tus capítulos o episodios, los cargan a sus reproductores portátiles y escuchan o leen o ven tu vida en cualquier parte y en cualquier momento sin necesidad de estar conectado.

Con todas estas alternativas es fácil perderse un poco, no así para las nuevas generaciones. Ellos vienen con una habilidad especial para absorber y utilizar rápidamente esas formas de comunicación como complementos de otras y así organizarse, expresarse, formular opiniones y generar grandes movimientos, cosa que para nosotros antiguamente era casi épico.

Su forma de comunicación ha cambiado, han comprimido el lenguaje para decir más escribiendo menos, y en menos tiempo. Usan webcams, emplean mucho lenguaje visual al intercambiar animaciones y miles y miles de fotos sobre sus vidas y publicarlas en Internet en sitios especialmente diseñados para organizarlas como un álbum. Todos tienen de alguna forma u otra una especie de sitio web (puede ser un blog, un fotoblog) con sus vivencias, amigos y opiniones, fotos y videos, y hasta audio de lo que los rodea. Comparten archivos, música, películas, programas y todo lo que puedan compartir. Y esto es una rutina de todos los días. Incluso, se agrupan y viven realidades virtuales a través de los juegos en línea. Estudios recientes han demostrado que las personas que juegan constantemente juegos en consolas u ordenadores de estrategia y en línea están mejor preparados para tomar riesgos, toman de mejor forma los fracasos y definen con mayor claridad sus objetivos, además de organizarse mejor para cumplir metas. Estas personas en general quedan mejor preparadas para los negocios, el liderazgo y el emprendimiento.

Sea como sea, la revolución en las comunicaciones está aquí, y es mejor que nos pongamos al día para aprovechar una comunicación sin límites, que ha aumentado su riqueza de medios para la expresión, la creatividad y la libertad. Antes se decía: “una imagen vale más que mil palabras”, ahora quién sabe, es la Era de la Información, ya no vamos a la Biblioteca, sino que, la mayoría de las veces, buscamos en Google. Las respuestas están ahí, o en un amigo en el Chat o en un foro o en un podcast. Yo al menos, he disfrutado bastante con investigar y probar cada una de las distintas tecnologías, y tratando de ser imparcial, les recomiendo que no se queden afuera de esta revolución.

Saludos a todos.


(Escrito para la revista Pocket Dreams, en 2005. Revisión 2008: Francia Albornoz)

noviembre 24, 2007

El Círculo del Emprendimiento

En mi última presentación, hace unas semanas atrás, tuve el agrado de hablar sobre emprendimiento y sobre mi experiencia personal en ello. En esta exposición, que realicé en un Seminario organizado por la Universidad de Santiago en el marco del Sexto Concurso Nacional de Emprendedores en Innovación Tecnológica I2R 2007, y en conjunto con el proyecto IMPULSAR de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de Información A.G. (ACTI), presenté mi Círculo del Emprendimiento, el cual está compuesto por cinco partes, las que quiero compartir con ustedes.




1) Observación

Todo parte con esto. Los grandes emprendedores son personas muy observadoras, capaces de ver lo que los demás no pueden (simplemente porque no quieren), personas que ven la vida de otra forma, con una mente muy abierta y, sobre todo, siempre pensando en cómo hacer más fácil y mejor la vida de los demás. La observación es la base de todo, de ahí, generalmente, se adquiere la capacidad de identificar problemas, ya sea no resueltos o resueltos medianamente, desde el punto de vista del emprendedor. Y no se trata de encontrar la forma de mejorar grandes cosas, sino que también de ver esos típicos problemas que la sociedad asume diciendo “es que la vida es así” o “así no más es, qué se le va a hacer”. Es justamente aquí donde el emprendedor ve una oportunidad, generalmente en lo que las otras personas pasan por alto o asumen que no se puede cambiar. Muchas veces he dicho que los niños son los mejores emprendedores, pues ellos aún no han limitado sus pensamientos, muchas veces ideas absurdas, y, por lo tanto, solucionan de forma más simple, rápida y efectiva sus problemas.


2) Idea.

A partir de la identificación de un problema, o mejor dicho, de una oportunidad, nace, después de un proceso increíble que une un poco de creatividad con asociación de conocimientos, y un poco de inocencia, por qué no decirlo, nuestra idea de solución, nuestro plan maestro de salvar al mundo. Cabe aclarar que es solo una exageración que utilizo para explicar lo que siente un emprendedor cuando encuentra eso que lo puede llevar a desarrollar un proyecto increíble, una experiencia increíble. La concepción de la idea es la parte mágica del círculo del emprendimiento. Es la parte en la que soñamos y nos llenamos de energía y motivación. Ahora bien, lo que frena a las personas en este punto es, generalmente, pensar que a alguien más ya se le ocurrió esa idea, o si no, al buscar en Internet encuentran que existen muchas otras personas en el mundo que ya pasaron por lo mismo y que ya encontraron la forma de solucionarlo. Aquí hay una diferencia importante con los emprendedores, ellos siempre piensan que su forma particular de resolver un problema aporta más valor o un valor distinto a las otras soluciones. Y si no es así en el principio, rápidamente se encuentra la forma de hacerlo: lo hago más barato, lo hago más fácil, lo hago más rápido, lo hago de mejor calidad, agrego esta otra funcionalidad, mejoro lo que está ya hecho.


3) Motivación “Inspiracional” (o Inspiradora).

Este concepto lo tomé del libro El Líder Transformador, de David Fischman. Esta es una parte fundamental, puesto que la gran mayoría de las personas necesita de un fin trascendental para realizar grandes acciones, y más aún para un emprendedor. Cuando se buscan razones para emprender un proyecto, que están basadas en valores positivos y trascendentes, esto entrega la energía necesaria al emprendedor y a todas las personas que se han involucrado en su proyecto, para no decaer y llevar la idea al éxito. El fin superior o trascendental es clave para la motivación. En parte es como la visión de una empresa, trasciende al tiempo y a las personas, busca un fin universal. Por ejemplo, mejorar la calidad de vida de las personas, salvar vidas, proteger el medio ambiente, hacer felices a las personas, etc. Muchas veces esto se confunde con los sueños del emprendedor y la gente los sigue porque ve en ellos algo bueno. Entonces, justamente eso es lo que hay que tomar y convertir en una “Motivación Inspiradora” que sea superior al emprendedor. Se busca que la gente trabaje por la idea, porque está haciendo algo bueno, que lo reconforta, que lo beneficia y, sobre todo, que lo convierte en una mejor persona (cosa realmente importante). Muchas veces se dice “sé feliz haciendo lo que te gusta”, justamente se trata de eso, es la razón fundamental de por qué el emprendedor quiere llevar al éxito su idea.


4) Plan de Acción.

Siempre lo he dicho, “ideas son solo eso, ideas, no salvan al mundo, no cambian las cosas”. Lo que verdaderamente sirve son las acciones concretas, bien planificadas, con resultados claros, palpables, producto de esas ideas. No basta salir a la calle y gritar “¡se me ocurrió una idea genial!”, “soy un genio”. Si esa idea no se convierte en acciones reales, no sirve de mucho. Entonces, ¿cómo convertirla con éxito en algo real, concreto y que, por sobre todo, cumpla con lo que soñamos? La respuesta está en elaborarnos un plan de acción. Un plan de acción es el puente entre los sueños y la realidad. Es la forma de comenzar a concretar nuestra idea. Contiene objetivos claros, alcanzables, actividades bien determinadas, con plazos, persona responsables, presupuestos y fuentes de financiamiento. Un plan de acción es una receta con los pasos que vamos a seguir para llegar al éxito. Esto es sumamente importante, puesto que la elaboración de un buen plan asegura una alta probabilidad de éxito. En esta etapa el emprendedor vuelca su valor en el proyecto, es decir, hace tangible la razón de por qué él, y no otros, puede hacer de la idea algo exitoso. Hay que entender algo, cuando se desarrolla un proyecto o una empresa es hasta esta es parte (el plan de acción) donde se usa la creatividad, no después. Después solo se ejecuta lo que dice el plan maestro. Generalmente, los proyectos fracasan porque los planes de acción carecen de solidez, de claridad y, sobre todo, de buenas ideas para su desarrollo, son ambiguos en muchas cosas, por lo tanto, en la ejecución del plan la gente se pone creativa y termina haciendo algo distinto al objetivo inicial, y a pesar de que puede llegar a hacer algo bueno, termina quedando en el baúl de los recuerdos debido a que no sirvió a muchas personas o no interesó a otras. Un poco de mi experiencia personal, trabajo con ingenieros y muchas veces les digo, por ejemplo, que necesito que me fabriquen un vaso de cristal y terminan entregándome un florero, simplemente porque no siguieron el plan maestro. Entonces, aquí una cosa también importante, todo el grupo de trabajo que acompaña a un emprendedor debe conocer y hacer suyo el plan de acción, y eso se logra haciéndolos participar en su elaboración.


5) Ejecución.

Sin duda, esta es la parte más extensa y difícil para un emprendedor. Se requiere de mucho trabajo, de mucha concentración, de disciplina, orden y claridad. Se dice que no se debe confundir a un emprendedor con un líder, sin embargo, yo creo que un emprendedor debe saber ser un líder, sobre todo porque generalmente es la persona más idónea para llevar al éxito su idea. La ejecución del plan de acción es la parte donde surgen los mayores problemas, adversidades, tensión entre las personas y una gran cantidad de obstáculos que hacen que por momentos peligre el éxito del proyecto. En esta etapa se requieren capacidades del emprendedor que no siempre se tienen. Por ejemplo, liderazgo, perseverancia, paciencia, claridad para ver las cosas, apertura de mente, justicia, criterio, entre otras. La ejecución es un largo camino lleno de sorpresas, y cada una de esas sorpresas nos tratará de sacar de nuestro camino original para llevarnos por senderos adyacentes que finalmente nos hacen llegar donde no queríamos.
Otro aspecto importante en esta parte del círculo es entender el flujo de la energía en nuestro proyecto. Esta energía, que puede ser dinero, recurso humano, bienes materiales o cualquier otra cosa que sea muy relevante para el buen desarrollo del proyecto, debe ser administrada de la forma correcta, de lo contrario, es muy probable el fracaso. En el caso del dinero en particular, un emprendedor, aunque no sea su función principal, debe saber sobre financiamiento, contabilidad, economía, balances, estados financieros, debe conocer algo de las leyes referidas a lo que hace y las que son referidas a la nación donde vive, junto con toda la normativa legal que debe seguir en el rubro que se encuentra. No hablo de ser un experto, pero sí de tener una idea básica de cómo funcionan las cosas, si aun así se necesita de expertos, estos se deben presupuestar antes en el plan de acción.

Finalmente, si ya han recorrido con éxito los pasos anteriores y se está terminando este último, entonces viene la mejor parte: el éxito, la satisfacción, la alegría y felicidad de haberlo logrado, las celebraciones, premiaciones y felicitaciones. Este es un momento muy importante para el emprendedor y sus seguidores, porque es la retroalimentación necesaria para que después de un tiempo de disfrutar del triunfo se pueda comenzar un nuevo proyecto.

Así es, un nuevo proyecto, porque un emprendedor nunca termina de emprender y de recorrer el Círculo del Emprendimiento, y mientras más lo analiza, más experiencia adquiere, más fácil se hace alcanzar al éxito y más riesgos se atreve a tomar. Crecimiento espiritual, no solo para él, sino que para todos quienes están con él.

Por último, si quieren cambiar el mundo en el que viven no se conformen con reclamar, ni con tener un punto de vista distinto, ni con tener buenas ideas, aprendan a emprender, y emprendan, salgan a cambiar el mundo y gocen de los beneficios que esto les puede traer, espiritualmente, y por qué no también, económicamente.

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

noviembre 11, 2007

Especialización en… creación de valor.

Hace un par de años me invitaron, junto a mis socios, a exponer sobre nuestra experiencia relacionada con el mercado laboral, frente a alumnos de carreras de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), junto a otros ex alumnos y algunos profesores. Uno de mis socios fue el encargado de representar nuestra parte y yo presencié su exposición junto con la de los demás expositores. Mientras iba escuchando cada punto de vista, muy distinto de expositor en expositor, me fui dando cuenta de que algo no parecía bien, a mí entender.

Acá va una de esas verdades que no cuento en el blog (jeje), pero bueno, haré una excepción esta vez en pro de esta historia. Egresé de la carrera Ingeniería Civil en Electricidad de la USACH y mi especialización es en telecomunicaciones. Mis dos socios, que son compañeros de carrera, se especializaron en automatización industrial. Mi carrera además, cuenta con una tercera especialización que es referida a los sistemas de grandes potencias (de energía eléctrica). Cada una de estas especialidades tenía un representante alumno y un profesor en las exposiciones ese día. A mi especialidad le llamaban, cariñosamente, la especialidad humanista. Curioso nombre, que reflejaba lo que nuestros compañeros de automatización y potencia pensaban de nuestros estudios.

Lo más curioso de todo, es que a medida que escuchaba cada uno de los discursos de los profesores y alumnos de cada especialidad, se notaba una diferencia clara, que en esencia es la formación inclinada más hacia la formación empresarial y los negocios de mi especialidad, versus las otras dos, en los días en que estudié en esa maravillosa casa de estudios. Mientras que los expositores de la especialidad de telecomunicaciones hablaban del futuro del mercado y los grandes negocios en telecomunicaciones, los demás expositores se centraban en cómo ejecutar buenos proyectos o en cómo ser un buen ingeniero, a nivel de empleado.

Al final del encuentro, mi rostro reflejaba mi molestia. El último expositor centró su presentación en cómo estar bien preparado para una entrevista de trabajo, lo que me parece bien, es algo realmente complicado si no se tiene la experiencia adecuada, y recuerdo, que luego de exponer cosas razonables, al hacer un resumen de los factores que llevan a tener éxito en las entrevistas, él presentó a “la suerte” como factor muy importante. No se preocupen, leyeron bien, la suerte. Pensemos en la situación, hay más de 200 estudiantes a punto de salir de la Universidad y quieren escuchar cómo está el mundo laboral para ver a qué se enfrentarán, y aparece un ex alumno, que aparte de esto, apoyado por ejemplos, dice que uno de los factores más importantes para conseguir trabajo es “la suerte”. Uno de sus ejemplos era que un amigo suyo, un día que estaba trabajando en su proyecto de título, tuvo “la suerte” de que llegara una importante empresa a tocar su puerta para contratarlo.

Yo me preguntaba a esas alturas, ¿cuál es el futuro que estamos construyendo con la educación? Realmente debo decirlo, mi carrera universitaria, para la mayoría de mis compañeros, fue enseñarles cómo ser buenos empleados, cómo conservar un trabajo y cómo tener “suerte” para surgir en la vida. Por favor, ¡De qué diablos estábamos hablando! En contra posición a eso, a nosotros, “los humanistas”, nos entregaban guías con los contenidos técnicos que debíamos estudiar por nuestra cuenta, mientras que las clases presenciales en su mayoría se enfocaban al mercado y a asuntos comerciales relacionados con nuestra especialidad, intentando hacer el nexo entre lo técnico y su aplicación para generar valor.

No tranquilo con “la guinda del pastel”, y después de la mirada de desconcierto de mi profesor de telecomunicaciones sobre el último discurso, me paré una vez terminado el evento y dije en voz alta: “Si hay personas en esta sala que esperan más del futuro, por favor quédense, tengo algo más que aportar”. Algunos se fueron, pero la mayoría se quedó intrigado a ver qué decía. Obviamente, lo primero que dije, de la forma más respetuosa y políticamente correcta, es que “la suerte” no existe. Mejor dicho, la suerte existe solo cuando la creamos para nuestro beneficio. Si esperan sentados a que llegue, jamás llegará. La suerte es un concepto usado por la gente para explicar lo que no quiere entender. Los perdedores creen en la suerte, los ganadores creen en las oportunidades autogeneradas. La suerte para un ganador es el resultado de muchas acciones para crear una oportunidad. Mis disculpas por ser tan duro.

Dije también, que la forma de conseguir un buen empleo es ser los mejores, es no quedarse atrás, es estar a la vanguardia, es ser el mejor en algo específico, es seguir estudiando siempre y saber “vender” bien ese conocimiento. Es una forma que a mí me ha servido mucho en la vida. Sin embargo, después de pasar el tiempo necesario, creo que si bien es un discurso acertado, no es el mejor camino. Me explico. El mundo de hoy, y ya lo he dicho antes, busca profesionales integrales, con conocimientos amplios en diversas materias, sobre todo en temas económicos. Pienso ahora, que a mi discurso le faltó decir que hay que saber mucho, pero no de una sola cosa, sino que de todo. Así es, de muchas cosas. Si eres el mejor para diseñar televisores, no serás exitoso si no sabes cómo venderlos, cómo fabricarlos más baratos, cómo tener una cadena de valor de proveedores, distribuidores y logística que te bajen los costos, y si no conoces muy bien lo que tu mercado está buscando, ni menos, cómo hacer ver a los compradores que tu opción es la que les genera mayores beneficios (valor). Y si piensan en buscar a alguien que se encargue de eso por ustedes, lamento informarles que se quedará con la mayor parte de su negocio.

En mi discurso de ese día, dije también que la mentalidad no tenía que ser salir a buscar empleos, sino que debía ser la de generar empleos. Estamos hablando de ingenieros, personas formadas y capacitadas para crear con el ingenio. Lamentablemente, la formación estudiantil no hace otra cosa que quitarles la parte de cómo usar esa inteligencia y capacidad, justamente, para crear valor. Y ojo, esta palabra es muy importante. Valor es un concepto que ustedes ven a diario, por ejemplo, cuando escuchan hablar del IVA, Impuesto al Valor Agregado. Yo compro algo, le agrego valor y lo vendo. Si no tiene valor, ¿por qué me lo deberían comprar? Piensen en una cadena, cada eslabón representa una parte de su mercado. Si usted es el eslabón más débil, el que genera menos valor, adivine, la cadena se cortará justamente ahí. Por lo que, para tener una empresa exitosa o ser un empleado exitoso, usted debe aprender a generar valor a las cosas.

Lo que me gusta de la innovación tecnológica es justamente eso, al innovar, creamos valor. Mejoramos algo, le damos un nuevo uso, hacemos algo de forma más económica, pero todo ello apunta a crear valor, porque ahora es más beneficioso para nuestros clientes, sean estos compradores de nuestra empresa o sus jefes.

Bueno, ahí está el desafío. Hoy gracias a lo que entre muchos hicimos en la Universidad, nuestra carrera está mucho más nutrida con aspectos comerciales, financieros, contables administrativos y de crecimiento personal para entregar profesionales más íntegros, tal como el mercado lo exige. Personas que sepan cómo crear valor y cómo administrarlo.

Si desean una vida más estable desde el punto de vista económico, sean los mejores en algo y en las muchas cosas relacionadas a ese algo. Sepan cómo crear valor en eso y que ojalá los apasione de forma extrema. Sepan cómo vender su pasión y el valor que entregan, y aprendan a administrar ustedes mismos su futuro, que parte con lo que hoy y día a día vayan construyendo. Atrévanse a crear empresas, aprendan cómo minimizar los riesgos de esto y cómo aprovechar los muchos beneficios que tiene. No se queden en las ideas, pongan manos a la obra y aprendan… a emprender.

No es cosa de suerte, no es cosa de trabajar y trabajar y trabajar para pagar cuentas y más cuentas y más cuentas. Es cosa de vivir haciendo lo que les gusta, lo que les llena, lo que los motiva, lo que algunos definen como vocación. El mundo de los empleos eternos se terminó hace tiempo, ser exitosos en lo laboral hoy requiere de otra forma de pensar, hacia lo que nos haga valiosos como personas. Se trata de hacer la vida a los demás más placentera, menos complicada, más satisfactoria, recién ahí, cuando sean capaces de generar ese valor, tendrán una oportunidad de negocio o de ingresos mayores. Ahora, ¿qué hacer con esos ingresos? Da para otro post, pero les adelanto, ¡no lo gasten todo!, inviertan en su futuro, hagan que ese ingreso les genere más ingresos, solo así podrán estar tranquilos y dedicarse a lo que les gusta sin las típicas complicaciones de la vida en esta sociedad que usa el dinero como forma esencial de energía.

Recuerden:

- Toda la gente tiene ideas y solo algunos tienen buenas ideas.

- Un emprendedor hace de esas buenas ideas una realidad y una oportunidad de negocio, sabe cómo crear valor.

- El éxito en el mundo laboral está en saber cómo ser un líder, no importa cuál sea el puesto de trabajo.

Por último, como siempre: Lo único imposible es nada.

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

octubre 23, 2007

Mediocridad

Siempre critiqué a las personas por su mediocridad. Pensaba, que con un poco más de esfuerzo, la gente podía hacer más, lograr un poco más, solo necesitaban disciplina y dedicación. Di charlas, lo dije en mis discursos, se lo dije en la cara a muchas personas. Usaba mi vida como ejemplo, una vida que me había tratado muy mal, a mi entender, y que me había puesto las pruebas más difíciles, pero que a pesar de todo había sabido doblegar y convertir en lo que deseaba en el transcurso de mi camino, según mi opinión de ese entonces.

El tiempo es un viajero sin límites, pasó por mi ventana, y un día pensé que posiblemente no era solo un problema de mediocridad y recordé esa frase que tanto cité en bromas sobre un amigo que me decía: "Pablo, no es el mundo el que anda al revés, eres tú el que anda al revés del mundo". Me di cuenta que en mi vida para lograr todo lo que quise dejé todo por ello, y probablemente para otras personas era yo el mediocre en los otros planos de la vida que descuidé.

Así es, pienso ahora que a lo mejor no todas las personas son mediocres, sino que algunas simplemente están tratando de hacer miles de cosas y por eso no lo notamos, o están haciendo muy bien algo que no conocemos de sus vidas.

Para ser un gran actor o cantante, por ejemplo, se sacrifica la vida en familia, amigos, se viaja mucho y se pasa mucho tiempo en soledad, se dejan de lado algunas cosas por otras que creemos más importantes y la importancia de esas cosas, que es muy distinta entre las personas, les genera malestar porque sienten que no estamos haciendo bien lo que esperan.

A lo mejor podría tener un mejor resultado el no criticar a la gente por una supuesta mediocridad, sino que más bien, descubrir todas esas cosas buenas que no vemos con claridad en una primera oportunidad, felicitarlos y motivarlos para que las sigan haciendo y para que también feliciten y motiven a otras personas.

La sociedad se construye sobre bases, y esas bases las construimos nosotros, sobre otras que construyeron nuestros padres y abuelos, y sobre las cuales también construirán nuestros hijos. Por lo que de nosotros depende mirar las cosas de otro modo y actuar para cambiar lo que podemos mejorar.

¿Mediocridad?, es no ver lo bueno en las personas y no ayudarles a seguir adelante con eso, o peor aún, criticarlas. Desde mi mente, a estas horas de la noche, sólo pienso que mientras más pasan los días por mi vida, más distintas se ven algunas cosas, ¿será madurez?, ¿serán los pasos a la vejez? sea lo que sea, creo que lo voy a aprovechar.

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

septiembre 29, 2007

El antiguo discurso sobre el bien y el mal

Me he preguntado muchas veces qué es el bien y qué es el mal. Y aunque sé que existen muchas respuestas a esta milenaria pregunta, y que cada respuesta también depende desde el punto de vista desde donde se elabore, también sé que para cada persona significa más o menos algo similar, pero con diferencias que van desde lo más sutil a lo más increíble. A lo mejor mi inquietud, más que la definición misma, es si existe un límite claro entre lo bueno y lo malo, sobre todo cuando esto trata de explicar lo que sienten otras personas respecto a nuestro actuar y pensar.

La pregunta nace producto de ciertas situaciones de la vida donde uno, tratando de hacer lo que cree mejor para otra persona o grupo de personas, termina siendo abucheado y a veces odiado por una acción o discurso específico. Supongo, que a muchos como a mí, les ha ocurrido que hacen algo por otra persona esperando ayudarla y finalmente esa persona termina enojada con uno porque según el punto de vista de ella, uno le hizo daño.

Pongo el siguiente ejemplo. Supongamos una empresa que por años ha sido exitosa, ha experimentado un crecimiento sostenido y ya cuenta con miles de trabajadores. Juan es el jefe de Pedro. A Juan, gerente de su área, la vicepresidencia le ha explicado que la empresa ha tenido problemas el último año y debe urgentemente comenzar a reducir su planta de trabajadores. Pero también, le explican que lo más probable es que la empresa sea vendida debido a sus altas deudas contraídas debido a una expansión explosiva, pero mal administrada. Tarde o temprano lo más probable es que todos se deban ir, ya sea porque sus puestos no son sostenibles por la empresa, o para dar lugar a trabajadores con salarios más bajos que reemplacen su labor. Juan es muy amigo de Pedro. Generalmente cenan juntos los fines de semana. Juan conoce lo esforzado que es Pedro y lo difícil que ha sido para él mantener a su familia en el tiempo. Sin embargo, Pedro es uno de los candidatos a ser despedidos por la compañía.

Aquí surge el dilema: Por una parte, Juan debe despedir a Pedro según las instrucciones de sus superiores. Por otro lado sabe que dejar sin un puesto laboral a Pedro sería hacerlo pasar por un momento difícil y podría afectar su valiosa amistad. Juan sabe que puede dilatar la decisión de despedirlo, pero a la larga, sólo será mantenerlo en una empresa donde el ambiente laborar será muy complicado y probablemente los beneficios que existen para los primeros que dejan la compañía no sean los mismos que para los últimos.

Si ustedes fueran Juan:
1. ¿Qué harían?
2. ¿Qué es lo correcto o no correcto de hacer?
3. ¿Despedirlo es hacer el bien o el mal?
4. ¿No despedirlo es hacer el bien o el mal?

Si ustedes fueran Pedro:
5. ¿Qué esperarían que hiciera Juan?
6. ¿Qué es lo correcto o no correcto que debería hacer Juan?
7. ¿Despedirlo es lo bueno para Pedro?
8. ¿No despedirlo es lo bueno para Pedro?

Entiendo claramente que a lo mejor falta información en este cuento, como la situación económica actual de Pedro o con cuántos beneficios es alejado de la empresa, etc. Pero también es cierto que en las situaciones reales cuando nos toca tomar este tipo de decisiones y somos Juan, nunca podemos tener toda la información necesaria, a pesar de que tratamos de obtener la mayor posible.

Pongo un segundo ejemplo, para no enmarcar esta discusión sólo en lo laborar. Imaginen una pareja joven, que desde que se conocieron el amor los ha inundado y han sido relativamente felices juntos. Han vivido momentos maravillosos, han reído, han llorado juntos, han vivido momentos que nunca antes han vivido, se han enamorado. Pero al pasar el tiempo, la relación ha comenzado a dejar de ser lo que era al principio, a perdido fuerzas, ha comenzado a tener muchas complicaciones, y uno de ellos (sea él o ella) ya no cree que se deba seguir con esa relación.

Nuevamente surge el dilema: Por una parte, lo mejor sería terminar con la relación, debido a que ambos solo se están haciendo daño en ese momento, y a lo mejor, necesitan un tiempo para aclarar sus sentimientos. El problema claro es cómo decirle a la otra persona sin herirla que se piensa así. Por otra parte, también se podría seguir luchando por mantener viva la relación esperando que en el futuro cercano las cosas se arreglen y todo vuelva a ser como antes.

Si ustedes fueran quien quiere decirle al otro que quieren terminar la relación definitivamente o por un tiempo:

1. ¿Cómo lo harían?
2. ¿Creen que lo mejor para la otra persona es decirle lo que piensan ahora, o esperar a que las cosas mejoren y aguantar?
3. ¿Creen que lo mejor para la otra persona es terminar con ella definitivamente o por un tiempo o no hacerlo esperando que las cosas mejoren, pero entendiendo que esa persona lo va a seguir pasando mal un tiempo que no sabemos cuánto es?
4. ¿Qué es lo correcto y qué no?
5. ¿De cuál forma se hace el bien y de cuál el mal?

Sé que a estas alturas más de un debate se pudo haber provocado. Y que probablemente, existe una tercera o cuarta forma para ambos casos de solucionar el problema. Pero me quiero detener en la siguiente reflexión:

¿No será, que el bien o el mal no depende sólo de la intención del que hace una acción, si no también y no menos importante, del que recibe la acción?

¿No será que el bien y el mal no depende solo de nuestra concepción del él, sino que de la concepción de la persona que recibe la acción también?

Y no menos importante, ¿No será que el bien y el mal, también depende de si al hacer esa acción a nosotros nos provoca bien o mal o nada?

Según los cuestionamientos anteriores, se podría hacer la siguiente hipótesis para intentar definir el bien o el mal de un accionar:

Para definir si una acción está bien se debe considerar:

1. Debe existir al menos dos personas o actores, el ejecutor de la acción y el receptor o receptores de la acción.
2. La acción debe provocar bien en el ejecutor, según su concepción del bien o del mal.
3. La acción debe provocar bien en el receptor o receptores, según la concepción del o los receptores del bien y el mal.

No se ve algo fácil, imaginen a un gobierno tratando de hacer el bien perfecto, es casi algo imposible. Se necesita conocer muy bien a la persona a la que se pretende ayudar para saber si lo que hacemos para ella es algo bueno o malo. Y cuando se trata de mucha gente esto es algo casi imposible, y puede explicar por qué siempre en las decisiones, ya sean empresariales o de gobiernos o de organizaciones, siempre hay quienes ven los actos como cosas buenas y quienes son detractores de esas acciones.

Bueno, es mi intento básico de tratar de explicar y encontrar una forma de ser mejor cuando se trata de ayudar a los demás, y si sirve a alguien más para reflexionar o de base para formular una teoría mejor, bien.

Sólo creo que para ser un aporte en la vida de los demás, primero debemos conocernos completamente a nosotros mismos, luego conocer muy bien a quienes queremos ayudar, y recién ahí, hacerlo de la forma más incondicional posible, sintiéndonos completamente libres de hacerlo en nuestras mentes y en nuestro corazón, y por supuesto, entendiendo que existirán tantas formas de ver el bien y el mal como personas hay en el mundo, y eso, multiplicado por los distintos puntos de vista formulados por las ideologías existentes. No se desesperen, siempre todo, a pesar de lo complejo que se puede llegar a ver, puede hacerse de una forma más simple y armónica, todo está en aprender a ver la vida de una forma más sencilla y disfrutar de los beneficios que eso nos traerá siempre.

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

septiembre 27, 2007

La puesta de sol más hermosa

Soy un soñador, eso, creo que para nadie es una novedad a estas alturas. Lo acepto, vivo idealizando casi todo en la vida. Para quienes vivimos así, pareciera que la satisfacción, el éxito y la felicidad están en la punta de la montaña más alta y fría del mundo. Y la lucha por conseguir una realidad semejante a nuestros sueños, irónicamente, nos quita el sueño. Nos hace trabajar mucho, sudar, sacrificar, y soportar mucha adversidad y frustración al ver cómo lo que queremos muchas veces parece aún más y más lejano.

Sin embargo, en mi humilde, corta, pero muy valorada experiencia, he visto que a veces tenemos lo que siempre hemos querido frente a nuestros ojos y no nos hemos dado cuenta. Y otras tantas veces, lo tenemos al lado, pero de otra forma. En este caso es en el que me quiero detener un poco.

A lo mejor a muchos como yo les ha pasado que sin darse cuenta han encontrado algo que los ha hecho feliz sorpresivamente, me refiero a situaciones de la vida que no son parte de la imagen proyectada en sus mentes por los ideales de los sueños perseguidos. Hay una película, llamada “Bajo el Sol de Toscana”, dirigida por Audrey Wells y protagonizada por Diane Lane, que me recuerda aquello. Si toman algunas de esas cosas, y las analizan profundamente, lo más probable es que puedan concluir que sí eran parte de sus sueños o ideales, pero que de alguna forma extraña, están un poco modificadas a como las imaginaron. Y es que, creo, la vida se encarga muchas veces de mejorar esa imagen en su versión real, y lo que creímos toda la vida que debía ser de una forma, luego siendo de una forma ligeramente distinta o radicalmente distinta, funciona mucho mejor.

Entonces, por qué no pensar en que para muchos la felicidad o el éxito ya han llegado a sus vidas, pero simplemente no se han dado cuenta de ello, y que pensándolo bien, siempre existe una forma de hacer aún mejor que en los sueños la realidad.

Por qué no pensar que existe más de una forma de ser feliz, de lograr lo que uno quiere. Por qué no pensar que a lo mejor esa montaña no es tan alta ni tan fría, que no está tan lejos o que a lo mejor, lo que necesitamos para ser felices no está en ella sino que en el monte más pequeño que está a su lado. No se trata de conformarse con menos, ya saben lo que pienso sobre el conformismo y sobre la mediocridad (para los que no saben, lo detesto), pero creo que es mejor aprender a disfrutar también de las cosas más simples, de los éxitos más pequeños de cada una de esas pequeñas cosas que van conformando una gran felicidad. Y finalmente, creo también que es mejor aprender a entender que lo que nos hace plenos y felices puede ser de alguna forma distinta a como lo soñamos.

En la película que mencionaba anteriormente, para los que no la han visto, a la protagonista le sucede algo similar, un día, después de mucho andar persiguiendo su sueño, se da cuenta de que todo lo que deseaba, lo tiene a su lado, no exactamente como lo esperaba, pero de una forma parecida y aún mejor, porque la hace sentirse realmente feliz.

Es la parte de las vueltas de la vida, nunca sabemos dónde vamos a terminar, pero de la forma que sea, siempre podemos ser felices, exitosos y alcanzar las metas que nos proponemos, teniendo una vida armónica con nuestros principios y valores.

Ojalá puedan pensar en ello, revisar qué es lo que desean para ser felices si aún no se sienten así, y si ya son felices no está de más también repasarlo, y luego, revisar también qué es lo que ya han logrado y ver si en algo se parece con lo que buscan para sus vidas. A lo mejor, más de alguna cosa ya la tienen sin darse cuenta, frente a sus narices y ni siquiera se habían dado cuenta, y a lo mejor otras están tan cerca que basta hacer un pequeño cambio en las cosas para lograrlo.

Para terminar, un ejemplo basado en mi propia vida. He visto muchas puestas de sol en el mar, siempre me maravillan por lo hermosas que son, y siempre trato de ver una más para encontrar la perfecta, la de mis sueños. Mientras revisaba las fotos que tomé a la última que presencié hace unos días, me percaté que me parecía la más hermosa de todas las que he visto, a pesar que la foto no tenía nada especial. Y al pensar en el porqué me di cuenta de que la diferencia con otras no estaba en la puesta de sol misma, sino que en lo que componía el momento, ya que a mi lado, mientras la observaba y fotografiaba, estaba la mujer que ha sido responsable de mi larga y sostenida felicidad de todo este último tiempo, la mujer que amo.

Ya ven, no obtuve la fotografía más hermosa de todas, pero el momento fue mucho mejor que si hubiera logrado la fotografía más hermosa en soledad. Por supuesto, me quedan muchas puestas de sol que observar aún, y a todos ustedes, muchas formas de ser felices, encontrando la forma de mirar la vida desde otro punto de vista, como a lo mejor realmente es, mucho más simple, y para lo que realmente sirve, para aprender a que podemos ser felices de muchas maneras y que también podemos ayudar a los demás a encontrar su felicidad de formas impensadas, increíbles, fantásticas, maravillosas.

Recuerden, la felicidad siempre está cerca, pero no nos sirve de nada si primero no tomamos la decisión de querer ser felices.

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)