septiembre 06, 2008

La Escuela de los Valores.

Hace algún tiempo, un par de años quizás, estaba convencido de saber o tener una idea muy aproximada de lo que el país necesitaba para lograr crecer como todos esperábamos. Escribí por ahí un par de artículos donde hacía explícito mi malestar sobre lo poco que se atendía, por ejemplo, a la innovación tecnológica como pilar del crecimiento sostenido de nuestra economía. En esos días, yo gritaba a todos los vientos que había que emprender, desarrollar tecnologías innovadoras, dar espacios y apoyar a los soñadores y visionarios porque ellos nos llevarían a donde todos queríamos.

Quizás hoy sigo pensando así, pero ahora, con los pies un poco más puestos en la tierra, creo que antes de ponerse a idear todo un plan de acción para formar emprendedores, o innovadores, o soñadores, se necesita arreglar un problema de fondo, muy de fondo y propio de nuestra cultura, que intentaré explicar a continuación.

¿Qué ocurre si esos emprendedores, jóvenes en muchas ocasiones, o esos soñadores, o todos quienes siendo apalancados por la máquina de las tecnologías llegan a una situación de bonanza económica y de poder, sin tener los valores necesarios ni la educación integral necesaria para una vez arriba mantenerse sin caer en las típicas tentaciones del poder y el dinero?

¿Qué ocurre cuando un país está en manos de dirigentes y políticos que carecen de una educación valórica sólida y persistente que impida que caigan tan fácilmente en la corrupción, las mentiras, los fraudes, los escándalos y la ley del mínimo esfuerzo?

¿Qué ocurrirá a futuro con una nación que no está preocupada en lo más mínimo de la formación valórica de sus niños y jóvenes?

¿Qué le sucede a un país que no hace ningún esfuerzo por recordar a su sociedad los valores sobre los cuales fue creado?

¿Qué pasa con la delincuencia si no se hace cosa alguna por infundir en los niños desde pequeños la importancia de los valores a nivel familiar y escolar?

Estos cuestionamientos y muchos otros similares me han hecho reflexionar durante algunos meses. Es claro que no sacamos en absoluto cosa alguna si todo lo que con mucho esfuerzo hacemos para mejorar el país pasa a manos de personas que no actúan según un pensamiento valórico.

Cuántas veces escucho a la gente decir “es que todos lo hacen”, “es que a lo mejor mentir no es tan malo”, “para qué vamos a hacer más si solo eso nos están pidiendo”, “hagámoslo no más, si nadie se va a enterar”, “solo será esta vez, después no lo hacemos más”, “es una mentira pequeña no más” y tantas otras frases que reflejan que hoy el sentir del pueblo es hacia un camino totalmente equivocado, donde la gran mayoría se rige por lo que los demás dicen y lo que suele sonar más “inteligente” o “astuto”. Generalmente estas “cosas inteligentes” que otros hacen, que en realidad distan mucho de ser inteligentes, tienen que ver con engaños, acciones mediocres, fraudes, irresponsabilidades, chantajes, abusos, faltas de respeto hacia los demás, injurias, falacias, e incluso, delitos que no son considerados como tales. Pero la gente las hace porque los resultados son, a vista de ellos, buenos y las acciones son dignas de personas audaces, astutas, despiertas e inteligentes. ¡Qué gran estupidez!

Lamento informarles que esa es la sociedad que hemos construido. En ese punto estamos, y no hemos hecho mucho por corregirlo.

Espero que muchos de los que están leyendo estas líneas, se identifiquen con mi malestar, y vean, al igual que yo, que esa no es la sociedad en la que queremos que vivan nuestros hijos. Ni mucho menos queremos que nuestros hijos caigan en esas mismas estúpidas e irresponsables actitudes.

En nosotros está la responsabilidad de cambiar esto. Partiendo por volver a respetar como se merece cada uno de los valores que nos han enseñado nuestros padres. Es necesario que todos comiencen a guiar sus vidas según el cumplimiento de estos valores. Es necesario entender que necesitamos hacer que mucha gente entienda su importancia y la importancia de no conseguir todo de manera fácil y a través de engaños.

He titulado este artículo como “La Escuela de los Valores” porque creo que es necesario soñar con crearla, para que nuestros hijos asistan a ella y aprendan con toda la rigurosidad necesaria cada uno de los valores y los apliquen a la vida diaria, aprendan a respetarlos y los adopten como estandartes en la batalla por mejorar la nación.

La verdadera base que tenemos que construir para que nuestro país sea el que queremos para nuestros hijos es una base de formación valórica, la que debe partir en el hogar y debe continuar en los colegios y universidades. Necesitamos un real cambio en la educación, pero no solo hacia lo técnico o profesional, sino que debe ser, en primer lugar, hacia lo humano e integral. El mundo de hoy requiere de personas íntegras, confiables, honestas, justas y respetuosas con los demás y con nuestro planeta.

Necesitamos enseñar valores. Necesitamos vivir de ellos. Necesitamos que esto se propague con la efectividad de un virus de computadora. Necesitamos que más y más gente lo entienda. Necesitamos que esto sea parte de todos los programas y campañas políticas. El Chile que soñamos solo se logrará con un cambio completo de mentalidad, que no va a ocurrir si no se parte con los niños y con los padres de esos niños. Tampoco ocurrirá si no es adoptado como algo institucional y nacional. Necesitamos un Chile que proclame hacia todas sus tierras los valores sobre los cuales desea existir. Necesitamos mostrarle al mundo que somos una nación de valores profundos y no transables.

La Escuela de Valores está abierta a todo tipo de personas, no hace distinción de ningún tipo, solo recibe a quienes de verdad desean aprender y cambiar sus vidas para siempre. La Escuela de Valores otorga un diploma necesario para desempeñar cualquier cargo público, y no se aceptan excepciones.

Por favor, los invito a reflexionar sobre esto. Los invito a detenerse y pensar de qué lado están, de qué lado quieren estar y de qué lado quieren que estén sus hijos y nietos a futuro. Los invito a pensar cómo sería el mundo si nos respetáramos como es necesario, si nos apoyáramos como es necesario, si nos comportáramos como personas conscientes de nuestra existencia y de nuestra interacción con la sociedad que nos rodea, si nuestros pensamientos y acciones se basaran en no transgredir, desde ningún punto de vista, ninguno de nuestros valores, pase lo que pase.

¿Les puedo decir algo? No es tan difícil. No es tan lejano. No es para otras personas.

Se puede. Siempre se puede. En el interior de cada uno de ustedes está el cómo hacerlo.

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

septiembre 04, 2008

Pensando en ti.

Esta mañana,
me desperté pensando en ti.
Te saqué de mis sueños,
porque en ellos estabas,
me hacías feliz.

Me levanté, te llamé,
nos encontramos,
lo pasamos bien.
Vi la felicidad en tus ojos,
vi mi alegría en ti.

Y ahora, justo antes de dormir,
te miro, te beso, te deseo buenas noches,
me dices "que sueñes conmigo" y pienso,
¿Quién dijo que los sueños,no pueden hacerse realidad?

(Para mi esposa)

mayo 11, 2008

Algo más sobre Creación de Valor.

En una publicación anterior, mencionaba la importancia de la creación de valor en los negocios. Este concepto a lo mejor, no es de fácil entendimiento para todos, pero es de mucha importancia para los emprendedores y empresarios, por lo que voy a dar algunos ejemplos para intentar aclararlo.

Creación de valor se refiere, a las distintas formas que uno tiene de hacer que se produzca mayor beneficio, ya sea modificando las características o componentes de algo ya existente, o bien, creando algo no existente.

Vamos al primer ejemplo. Imagine que usted posee un campo. En ese campo hay muchos árboles. Los árboles producen madera y usted decide venderla. En la venta de la madera, usted recibe una cantidad de dinero que depende de cuanta madera venda. Sin embargo, usted cree que no es suficiente para sus ambiciones. Piensa un tiempo y se da cuenta que si selecciona mejor los árboles, puede ofrecer madera de mejor calidad. Luego, disminuye su oferta de madera, pero se concentra en la de mejor calidad, con lo que aumenta su ingreso. Pero aún piensa que es poco. Por ahí leyendo, se informa de que la madera vendida en listones o tablas, vale más que la vendida en troncos. Entonces, compra maquinaria y corta los troncos en tablas y listones. Gracias a esto, su ingreso crece nuevamente. Pero aún quiere más. Trata de reducir sus costes para aumentar la utilidad, pero no es suficiente. Contrata más trabajadores para poder terminar antes sus procesos y vender más, pero aún no es suficiente. Un día, al estar de compras con su esposa, se da cuenta de lo costoso que puede ser un mueble según su forma y construcción, en comparación al costo de la madera utilizada en él. Entonces, se da cuenta de que en vez de vender su madera en listones o tablas, puede fabricar muebles y obtener por la madera aún más ingresos.

Este ejemplo ilustra como se va agregando valor a la materia prima para aumentar el beneficio a quien desea adquirirlo y a quien lo vende. Cada vez que mejoramos un producto, lo hacemos más útil, más barato, más bonito, lo usamos como parte de un sistema que soluciona algo, o lo complementamos con otro que permita un nuevo uso o un mejor uso, estamos creando valor, por lo tanto, estamos creando más beneficios para el comprador, y en consecuencia, este estará dispuesto a pagarle más. Pero hay que tener cuidado en algo, el valor realmente se crea, cuando el beneficio que se genera es mayor a los recursos necesarios para generar ese valor.

Volvamos al ejemplo. Imagine ahora que usted desea vender muebles y no posee un campo ni árboles, por lo que comprará las tablas, clavos, y herramientas para fabricarlos en un pequeño taller que arrendó para dicho fin, y además contratará a un carpintero para que los arme. Si la suma de todos los costes involucrados en la fabricación de su mueble, esto es, la madera, los clavos, el arriendo, las herramientas como el serrucho, el martillo, la sierra, la electricidad, el arriendo del taller y el sueldo del carpintero más los costes administrativos como su propio ingreso por dirigir la empresa y financieros como el capital inicial o dinero que necesitó para comprar los materiales, es menor al precio de venta de su mueble, entonces usted está generando valor. Veámoslo de otra manera. Supongamos que usted compró la madera en 100 y un vecino que necesita hacer una ampliación en su casa le ofrece 150 por ella. Su utilidad (precio de venta sobre el precio de compra) será de 50. En cambio, si otro vecino, mira la mesa de comedor con 6 sillas de espectacular diseño que fabricó con esa misma madera comprada en 100 y le ofrece 500 su beneficio será aun mayor, pero considerando que gastó 100 mas en el carpintero, el local y las herramientas, quedará en 300.

La alta competitividad de los mercados, especialmente por efecto de las transacciones globales de los negocios, empuja a las empresas a estar constantemente creando mayor valor en sus productos, servicios y soluciones. Los clientes, por otro lado, al tener mayor acceso a proveedores en todo el mundo gracias a Internet, exigen mayor beneficio al momento de decidir su compra.

Puede que usted no sea empresario ni emprendedor. Pero su labor dentro de la empresa donde trabaja, apuntará de todas formas a la creación de valor, ya que esto es algo esencial en las estrategias competitivas de las empresas de hoy. Y puede que usted no trabaje en un área de interacción directa con clientes, pero lo necesitará igual.

Crear valor, no sólo se aplica a los productos y servicios. Cuando usted se capacita y mejora su eficiencia o eficacia, está apuntando a agregar valor a su empresa. Cuando usted crea una solución dentro de una empresa, que hace que la empresa obtenga mayores ingresos ya sea porque incorpora nuevos clientes, o porque vende nuevos servicios o productos a clientes antiguos, o porque mejora algún proceso productivo, está creando valor para la empresa donde trabaja. Y mientras más valor genere, más valiosos será para esa empresa. Incluso, cuando usted lidera cambios en las personas que permiten un mejor clima laboral o mejoras en procesos o reducciones de costes, usted está creando valor.

Lo importante es, entender bien de que se trata, y sobre todo, entender que la creación de valor necesariamente apunta a obtener un mayor beneficio para los clientes, sean estos los consumidores de sus productos o servicios o su jefe o los accionistas, inversionistas o los clientes de su jefe. La creación de valor no apunta a uno mismo, uno se beneficia de ella por el incremento de utilidades o ingresos que genera el resultado de su aplicación en el aumento de los beneficios otorgados a los clientes a través de la venta de algún producto o servicio.

Para un emprendedor, es de suma importancia entender este concepto, practicar su uso, hacerlo parte de su filosofía de emprendimiento, estudiar a fondo sus impacto y mantenerlo como meta siempre, si desea ser exitoso. La creación de valor es producto del ingenio, la creatividad, la observación y asociación de ideas, pero sobre todo del conocimiento y la innovación tecnológica, como pilares fundamentales de su desarrollo.

Antes de emprender cualquier empresa, negocio o proyecto que desee que le genere ingresos analice bien, ¿Cuál es el valor que estoy ofreciendo? ¿Cuál es el valor de mi producto o servicio que hace que el cliente me compre a mí y no a mi competencia? ¿Cuánto mide o vale el valor que estoy agregando al producto o servicio que ofrezco? ¿Es mayor que el del resto de los oferentes? ¿Cuántos recursos estoy utilizando o necesito para generar ese valor? ¿Estoy generando realmente valor, o sólo un mayor beneficio a un costo más alto?

Creación de Valor: Observación + Conocimiento + Ingenio + Creatividad + Innovación.


¿Eres de los que realmente está creando valor?

Saludos a todos.

abril 23, 2008

Lo que realmente es el Liderazgo

Hace algunos años, el líder era considerado como un símbolo de autoridad concebido como un ser superior al resto de los miembros de su entorno. Se tenía la falsa idea de que eran líderes sólo quienes nacían con la membresía para serlo, pero el liderazgo se desarrolla, no se manifiesta.

El verdadero líder nato siempre surgirá, pero para permanecer en la cúspide debe desarrollar las características propias del liderazgo.

¿Por qué elegí hablar del liderazgo? Considero de suma importancia hablar sobre esto, pues es un tema de conversación imprescindible en el ámbito empresarial. Ya que toda empresa requiere de personas con los conocimientos y aptitudes necesarias para poder llevar a cabo grandes proyectos.

“Liderazgo” todos hablan de él, pocos lo entienden. La mayoría de las personas lo quieren, pocos lo logran. ¿En qué consiste ese intrigante asunto que llamamos “liderazgo”?

Después de algún tiempo de estudiar las conductas de grandes líderes y asistir a conferencias, además de observar el liderazgo dentro de mi familia y de quienes me rodean, he llegado a la conclusión de que el liderazgo es influencia. Eso es todo. Nada más, nada menos.

Es así, como podemos definir: El liderazgo es la capacidad de conseguir seguidores. Ahí radica el problema. La mayoría define o considera al liderazgo como la capacidad de alcanzar una posición, no de obtener seguidores. Por lo cual creo, que las actuales circunstancias ameritan un análisis para aceptar el liderazgo como influencia y desarrollarnos como líderes. Para convertirse en un líder se debe partir en identificarse como uno. Luego, dominar los enfoques tradicionales, así como las nuevas tendencias que del liderazgo el mundo necesita, estas son herramientas fundamentales para el éxito.

El mundo está en constante evolución; existen periodos más explosivos que otros, pero la transformación es la esencia de nuestra historia. Desde pequeños nos enseñan las principales acciones acontecidas, positivas o negativas, que provocaron cambios sustanciales en la humanidad, en otras palabras, que revolucionaron el pensamiento del hombre; da igual hablar de la era antigua como la moderna, la repercusión es la misma.

A este efecto podemos recordar lo que representaron la Revolución Industrial, todas las luchas por la independencia, y más recientemente la Revolución de la “Red”. No intento dar una clase de historia, sólo mencionar que nada de esto hubiese sido posible sin la presencia de un líder.

Acaso, ¿Sería posible concebir estos hechos sin el impulso de figuras como Jesucristo, Adolfo Hitler (no siempre nos conducen a fines auténticos), Bill Gates, entre otros? Evidentemente no, porque es el líder quién tiene una visión, un sueño, que comunica a otros, logrando que lo compartan y emprendiendo acciones para realizarlo; siendo siempre imagen impulsora de dichos acontecimientos.


Primeramente, debe quedar claro que un líder, según Santiago Álvarez De Mon: «no es "un ser especial y carismático que dirige los propósitos del resto de los mediocres mortales", ni una figura maquiavélica que progresa adaptándose a la moda de cada momento sin ir nunca a contracorriente... Tampoco se le debe asemejar con una especie de padre que guía a sus hijos obedientes e inmaduros».

Liderar es un arte, pero hay que desarrollarlo, pues no es suficiente ejercerlo con el instinto o carisma que se posea para ello. Con este fin existen técnicas y principios basados, especialmente, en la atención y trabajo con el subordinado. En este sentido, la figura del líder se describe desde la cultura y los valores personales, puesto que un líder para poder liderar a los demás, debe de partir liderándose a si mismo, lo que lo llevará a utilizar una actitud positiva ante sus seguidores.

La fuerza del líder radica principalmente en definir y mantener sus ideales, vivir por una misión, saber dirigir, interpretar las necesidades de sus seguidores, saber organizar y tener un buen pensamiento claro. Sin duda alguna, uno de los liderazgos más desafiantes para el ser humano: es el de sí mismo.
Creo que éste es un gran desafío para las mentes de líderes auténticos. Tener la enorme responsabilidad de dirigir nuestras propias vidas, para que, luego de experimentar el enorme placer y pasión que esa responsabilidad conlleva, ayudar a que otros también dirijan la suya; bien vale la pena.

Ser una persona “intelectualmente sólida" y "profesionalmente capaz", además contar con habilidades para la coordinación: lo que te lleva a ser un buen comunicador, a saber escuchar, a entender los puntos de vista ajenos y dialogar de manera constructiva, son actitudes requeridas para que un líder se gane el respeto de los dirigidos. En fin, el liderazgo tiene más que ver con deberes que con derechos.

La confianza que irradia un líder en su equipo, ya sea una empresa o una familia, es un ingrediente fundamental para que todo marche bien. La confianza que genera en el equipo, la integridad y honradez de un líder, es lo que trasciende, lo que va más allá de la materia, para que así, cuando el líder muera, la gente pueda afirmar: “ simplemente murió, pero nunca fue vencido, sigue entre nosotros tan vivo como siempre”. De cómo vivas tus valores y del ideal que tengas en la vida dependerá mucho lo que inspires luego de tu muerte.

En conclusión, el liderazgo no es un club exclusivo de los que han nacido líderes. Las cualidades que son la materia prima del liderazgo pueden adquirirse. Conéctalas con tus anhelos y nada podrá impedir que “tu” seas un líder. Lograr que otros hagan el trabajo es tarea de un gerente. Inspirar a otros a hacer un trabajo mejor es el logro de un líder.

La historia ha demostrado la importancia del líder para su desarrollo. El sector empresarial, sumergido en la misma, esta llamado a incluir esta afirmación a su vida, con vista a lograr la eficacia y la calidad que el mundo de hoy necesita de las organizaciones.

Por eso debemos tener claro que hoy no se concibe a un líder sino como alguien con quienes los subordinados se sienten a gusto trabajando, que se caracterice por sus valores, que vea a su subordinado como un igual, que lo comprenda, que busque no sólo el bienestar individual, sino el del equipo, un líder con deseo de mejora continúa... En fin, sólo los líderes emocionalmente inteligentes y de comportamiento ético contribuyen a la inteligencia, salud y a la integridad de la organización.

Escrito por:
Jazmín Barraza de Guaymas Sonora, México
Estudiante de Comercio Internacional


Bibliografía
1. John C. Maxwell. Liderazgo101. Editorial Caribe, 2003.
2. John C. Maxwell. Liderazgo Real. Editorial Caribe, Audiolibro.

marzo 21, 2008

¡YO PUEDO!

No sé si se han puesto a contar la cantidad de veces que una persona puede decir “no puedo” en el día. Yo lo he hecho. Ni se imaginan cuántas son (muchas más que 10).

Estamos inmersos en tantos problemas día a día que es muy difícil darse cuenta de que las viejas recetas sobre la vida aún en estos tiempos funcionan bien. Algo tan sencillo como cambiar el “no puedo” por el “yo puedo” resulta algo casi de otro mundo para quienes no lo aplican. Sin embargo, para quienes lo usan a diario, es una frase muy poderosa, que encierra mucho más que una expresión de hacer.

Normalmente lo escuchamos o lo decimos como algo súper natural, “no puedo ir porque...”, “no puedo porque no tengo dinero”, “no puedo porque no tengo con quién dejar a los niños”, “no puedo porque no es para mí”, “no puedo porque soy muy viejo”, “no puedo porque soy muy joven”, etc. Cada vez que estamos diciendo de forma tan natural “no puedo”, nos estamos poniendo un enorme límite a cosas que perfectamente se pueden. Repetir una y otra vez durante el día esta frase, nos puede llevar a terminar el día con frustración.

Quiero ahondar un poco en lo siguiente. Decir “no puedo”, de forma natural, implica que la actitud de esa persona es la de negarse a muchas cosas simplemente por no hacer el ejercicio de ver cómo poder hacerlas. Si de 10 cosas que les proponen hacer, a las 10 dicen “no puedo”, claramente no harán ninguna. En cambio, si a las 10 respondieran “yo puedo”, muy probablemente lograrían las 10. Y para los más pesimistas, con esta actitud igual lograrían al menos dos o tres, que ya es mejor que ninguna.

Solo es un cambio de actitud. Es pensar antes de responder en forma natural “no puedo”. Es cambiar esa frase por “yo puedo” y repetir esto durante el día, una y otra vez, hasta que se haga algo natural, y lo natural pase a ser “yo puedo”. Obviamente no les puedo asegurar que lograrán todo. Siempre hay porrazos o fracasos, pero les aseguro que eso es mejor que nunca lograr algo por tener “la cabeza” llena de límites. La actitud del “yo puedo” los puede llevar muy lejos. Primero, los hará usar “la cabeza”. Así es. Cada vez que ustedes dicen “no puedo”, en ese instante, dejan de pensar en el problema propuesto. En cambio, cuando dicen “yo puedo” comienza todo un proceso mental creativo que busca solucionar o lograr lo propuesto. Y ese uso de sus mentes o cerebro es mucho más beneficioso cuando es una tarea repetitiva a lo largo del día. Recuerden que muchas de las cosas las vamos solucionando por experiencia, y la experiencia sirve para que nuestro cerebro asocie ideas, situaciones y encuentre soluciones.

No quiero que se mal entienda que las personas que tienen la actitud del “no puedo” no logren lo que quieren en sus vidas y no sean felices. Lo que quiero que entiendan es que con la actitud positiva del “yo puedo” podrán llegar mucho más lejos, tanto como ustedes quieran.

Piensen en las cosas que quieren conseguir como en el recorrido de una escalera en ascenso. Si estando frente al primer peldaño dicen “no puedo”, será todo, ni siquiera pisarán el primer escalón, o lo harán con miedo, y será tanto que en el segundo o tercero tendrán que parar y sentarse un rato para evaluar si siguen, y probablemente no lo harán, porque ya estaba en su mente preconcebida la idea de no poder hacerlo. Y ahí estarán, en el tercer o cuarto escalón mirando hacia arriba y viendo cómo otros ya están mucho más arriba y siguen subiendo. Algo que es obvio, pero que no lo parece tanto cuando lo aplicamos en la vida, es que cada escalón que logren subir los pone más cerca de lo que desean, o sea, ahora tienen menos escalones que subir. Parece de niños, pero es así, cada pequeño logro los pone a menos escalones del triunfo. Y mientras menos escalones se vean para llegar arriba más motivación y energía les entrega. Partir frente a la escalera diciendo “yo puedo” los lleva, al menos en sus mentes, instantáneamente al final de la escalera y todo se ve tan claramente desde allí y tan fácil que no se darán cuenta cómo irán subiendo de escalón en escalón. El “yo puedo” inicial implica entender que se puede subir cada uno de los escalones que los llevará al triunfo.

Los reto entonces a probar este ejercicio. Cada vez que vayan a decir “no puedo” piensen y digan “yo puedo”, trabajen en esto durante todo su día y trabajen también convencerse de que realmente pueden. Decir “yo puedo” sin creer en ustedes mismos no sirve de mucho. Pero este ejercicio no solo sirve para poder obtener cosas tangibles. Este ejercicio es uno de los más básicos a la hora de lograr un cambio total de actitud frente a la vida. Implica comenzar a triunfar de verdad; Implica lograr muchos éxitos pequeños y enfrentar fracasos que van componiendo el éxito final; Implica comenzar a perder el miedo al fracaso, y por lo tanto, tomar más riesgos; Implica adquirir mayor experiencia frente a las situaciones diversas de la vida; Implica hacer cosas en vez de ver cómo otros las hacen y las disfrutan; Implica tener que comenzar a readecuar un montón de otras cosas en sus vidas para lograr “poder” en la vida; Implica comenzar a ver la vida de otra forma.

Entonces, hagan el ejercicio, cambien el “no puedo” por “yo puedo” y comiencen desde ahora, antes de empezar a decirse “no puedo hacer este ejercicio, no tengo tiempo y es muy básico”. Partan ahora, digan “yo puedo, cambiaré mi vida” y verán los excelentes resultados que tiene esto. Yo se los aseguro, al menos en un día de ejercicio. Ustedes pueden extenderlo tanto como quieran en sus vidas. Todo depende de las ganas que tengan de lograrlo, sea lo que sea.

Todo es posible, ¡Yo puedo!

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

diciembre 27, 2007

Sueños que no se deben perder.

Cuando era niño soñaba con cosas distintas a las que sueño hoy. Por ejemplo, soñaba con ser piloto de autos y ganar carreras, o viajar al espacio y luchar por salvar el universo, otras veces me veía tocando en un escenario frente a cien mil personas con mi banda de rock, y otras veces, con que era presidente del mundo (ja!). Los sueños de niños son distintos, uno ahora sueña con cosas más tangibles, reales, o probables dentro de esta sociedad en la que interactuamos. Sin embargo, se me vienen a la cabeza esos recuerdos, de cómo salvaba una y otra vez al mundo en mis sueños, de cómo me convertía en uno u otro superhéroe y ayudaba a la gente, de cómo pasaba de una profesión a otra con solo cambiar de pensamiento. Es así, de niños, y sé que lo he dicho más de una vez, soñamos sin barreras, sin límites y sin un razonamiento lógico, dentro de lo que después como adultos entendemos como razonamiento lógico.

No es que me haya quedado pegado en la adolescencia ni que no quiera asumir mi rol de adulto, pero veo a mi alrededor tanta gente con tantos problemas que no son tales, y veo otro tanto de gente que se crea problemas de la nada o que los hace más grandes de lo que son, solo por no abrir su mente a formas de pensar distintas a las que otros tienen o son tradicionalmente aceptadas, a formas de pensar que se fueron perdiendo en el camino a la madurez. Pero también veo muchos adultos con ganas de soñar otra vez, pero que no lo quieren asumir. Un ejemplo claro son los juegos de video, o consola o como les quieran llamar, esos que se pueden jugar en el playstation o en xbox o en el nintendo o en el pc. En esos juegos aparecen mundos fantásticos, increíbles y asombrosos, no hay límites para la imaginación y los jugadores pueden asumir roles distintos y personalidades nuevas, pueden volver a nacer en ellos. Estos juegos, creados inicialmente para niños, atraen a más y más adultos en todas partes, y es ahí donde está claramente demostrado que aún hay mucha gente que sueña y que goza al ver sus sueños un poco más palpables en la realidad.

Creo que uno de los mayores retos al asumir la adultez es poder calzar los engranajes de nuestros sueños de niños con nuestras responsabilidades de adultos. La verdad es que, a los 31 años, pareciera que uno comienza a ver la vida más como una cuenta regresiva en vez de verla como una oportunidad de seguir luchando por los sueños de siempre. Es cierto, los problemas ya no son los mismos, “personas menores, problemas menores; personas mayores, problemas mayores”, me dijo un amigo una vez. Y es que las cosas evidentemente cambian a nuestro alrededor, por ejemplo, mi hermana ya tuvo su primer hijo, mis padres pasaron a ser los abuelos, mi padre que ya jubiló, mi madre está a punto, yo convertido en tío y con la fecha lista para casarme (qué felicidad), mis amigos ya muchos casados y con hijos, todos más grandes, viejos, algunos “guatones” y medios “pelados” (qué triste), y cuando nos juntamos las conversaciones cambian de las antiguas ganas de pasarlo bien y cambiar al mundo a recuerdos nostálgicos, o lo que es peor, discusiones sobre fondos de pensión, beneficios de salud y quién gana más y quién menos.

Mi mente en algunas de esas reuniones, en las que generalmente me aburro, mientras todos debaten y defienden su posición, más aun cuando lo mezclan con política, fútbol y religión, comienza nuevamente a evadirse, soñando como niño otra vez, arriba de un cohete salvando al universo o ganando premios en las carreras de autos o con mi grupo de rock, o salvando ballenas en la parte más austral del mundo. Y en el momento en que recupero la conciencia de donde estoy, afloran en mi mente esas preguntas trascendentales. Si esas eran las cosas con las que muchos soñábamos y que aún de repente soñamos, ¿Por qué ahora que somos adultos y tenemos completo control sobre nuestras vidas, no las estamos haciendo?, ¿Por qué ahora cosas menos importantes son tan importantes para nosotros?, ¿Por qué cuando sabemos, por ejemplo, que la vida se vive sólo una vez, no la estamos aprovechando al máximo?, ¿Por qué sabiendo que el único planeta que tenemos se está destruyendo y que pronto no habrá vuelta atrás, no estamos trabajando por arreglarlo?, ¿Por qué seguimos la inercia de una sociedad que no nos permite sacar lo mejor de nosotros?, ¿Por qué dejamos de creer en los sueños que teníamos de niños, si cuando éramos niños era lo más importante del mundo?, ¿Qué hace que perdamos esa esencia?, ¿Es tan importante y fundamental lo que hoy encontramos importante como sociedad?

Creo que desde cierto punto de vista este análisis puede resultar un poco extremista, pero también es cierto que no podemos eludir nuestra responsabilidad con lo realmente importante, como la familia, el futuro de la sociedad, el futuro del planeta y la conservación de la especie humana por muchos siglos más, por ejemplo.

Las cosas maravillosas que ha logrado construir el hombre y su conocimiento acumulado no pueden perderse solo porque no nos hicimos responsables a tiempo de las cosas realmente importantes. Tenemos que terminar con el egoísmo y juntar nuestros puntos de vistas en pro de objetivos comunes que representen a todo el mundo. Tenemos que sacudirnos todo lo que nos cubre el alma y no la deja brillar, y recobrar la confianza con la que nacemos de niños de lograr lo imposible. Tenemos que salir a convencer a mucha gente porque debe hacer lo mismo. Tenemos que volver a creer que aún con el último respiro de la humanidad todavía podemos hacer algo, algo de lo que estarán agradecidos nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos y quienes a futuro puedan beneficiarse de lo que la humanidad ha logrado.

Escribo estas líneas pensando en todos quienes aún quieren soñar, no importando su edad, y las escribo también para motivarlos, para que lo hagan una y otra vez, para que nunca dejen de creer en sus sueños y para hacerles saber que todo, todo lo que quieran hacer, siempre, de alguna forma u otra, será posible. El secreto está en ver la vida desde otro punto de vista, que no siempre es el de los demás o el de la mayoría. Tenemos que aprender de una vez a vivir como una sola nación, la nación de la humanidad.

Pues bien entonces, a salvar al mundo, a ponerse la capa de superhéroes, a encontrar de alguna forma lo que los haga plenos y les dé la sensación de haber cumplido la misión, en lo que sea, todo se puede lograr, solo deben buscar en los demás quienes los ayuden en eso, motivarlos y hacerlos ver que tenemos un gran objetivo que cumplir, que es esencial evolucionar y perpetuar la vida en la tierra.


Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

diciembre 14, 2007

El Camino de las Rosas

Elegí el camino de las rosas,
Otros el del clavel.
Elegí un mundo de espinas,
Otros el de la miel.

Miel que no es más que un dulce,
Que engaña al hambre y la sed.
Sed de deseo y desvelo,
Hambre de lucha y saber.

Elegí el camino de las rosas,
Y belleza es lo que encontré.
Elegí un mundo de colores,
Que la mayoría hoy no puede ver.

No es que no sepas donde estoy,
No es que no sepas donde voy,
Elegí el camino de las rosas,
Porque ellas me enseñaron lo que soy.

Elegí el camino de las rosas,
Porque en ellas tu belleza puedo ver.
Elegí olvidarme de otras flores,
Si en ellas mi alma no se ve.

Sobre tu camino mi camino,
Sólo basta que lo quieras ver.
En tu vida se cruzó la mía,
Para que no puedas perder.

Elige por favor ese aroma,
Elige por favor esa piel,
De suaves contornos que se pierden,
En el centro de nuestro amanecer.

Elegí el camino de las rosas,
Hoy también tú lo puedes hacer,
Basta que aprendas que en la vida,
Todo lo que quieras, puede ser.

(Revisión: Francia Albornoz)

diciembre 08, 2007

La revolución de las comunicaciones

Mucho se ha hablado de la revolución de las comunicaciones, pero la verdadera revolución, a mi juicio, no ha sido solo desde el punto de vista de la tecnología. Evidentemente las telecomunicaciones han dado un gran impulso a la globalización, el fenómeno Internet ha unido a todo el mundo y ha mezclado hasta las culturas más lejanas. El avance de las computadoras ha hecho su parte también, sobre todo si se considera la gran cantidad de ordenadores por familia en muchos países. Las conexiones de banda ancha y la aparición de aplicaciones también han impulsado nuevas formas de comunicación. Sin embargo, ha sido la adopción de estas tecnologías por parte de las nuevas generaciones la que ha impulsado la verdadera revolución, esta adopción que partió con el e-mail casi como la TV en blanco y negro que algunos alcanzamos a ver. Junto con el e-mail estuvo también el Chat y algunos programas como ICQ e IRC, entre otros. Para los que crecimos con eso, luego fue el fenómeno de los sitios Web colaborativos y los foros, con los que comenzamos a experimentar lo que era expresar nuestra opinión al mundo y recibir puntos de vista distintos de diversas culturas. Sin duda, Internet nos abrió el mundo y sentimos que habíamos avanzado al futuro. Sin embargo, hoy en día existe una dimensión distinta que muchos no alcanzamos a absorber. Cuando uno escucha sobre Blogs, Podcast, VideoCast, Feed, Wadgets, IM, VoIP, y otras palabras un poco extrañas para muchos, sabemos que hubo otro salto cuántico del cual parece no muchos están participando.

Me he dedicado a observar el fenómeno de las múltiples formas de comunicación que existen hoy en día y recuerdo cómo era en mis tiempos comunicarme con una persona. En primer lugar, lo normal era llamar por teléfono (sí, ese teléfono fijo que había uno por cada familia), si no la encontraba ahí, podía preguntar o saber donde estaba para intentar en otro teléfono fijo. Si no, fin, sólo había que esperar. Hoy en día para ubicar a alguien tengo los siguientes medios: IM (mensajería instantánea, MSN Messenger, Yahoo Messenger, GoogleTalk, etc.), si la persona está de viaje, está el Skype (VoIP, voz sobre IP que es una llamada por teléfono pero por Internet) o cualquiera de los programas IM que también lo permiten. Si aun así no la encuentro, puedo gastar un poco más de dinero y llamarla a su teléfono celular o escribirles algún SMS o MMS, léase mensajes cortos o mensajes cortos multimedia. En estos últimos tengo la opción de agregar una foto que tomé en algún lugar por casualidad y que me pareció divertida o interesante.

Antiguamente, para conocer a esa mujer que tanto te gustaba tenías que invitarla a salir, lo que a veces implicaba toda una hazaña para lograrlo. Y con varias citas lograbas que te conocieran y la situación llegara a algo más. Hoy en día, no importa dónde estén las personas, basta una conversación por IM y listo, sin citas, sin rodeos. Todo es más fácil y rápido. Adicionalmente puedes tener un Blog, como este. Así, puedes lograr que te conozcan sin tener que estar en línea con las personas. Luego le agregas los feed o RSS y así cada vez que actualizas tu blog (sitio web, algo así como una bitácora) tus lectores lo saben y pueden leer tus notas. Si tus temas son interesantes comienzas rápidamente a tener muchos lectores. Luego tomas tu ipod (o tu Minidisc, como es en mi caso) y grabas tu vida, lo que se conoce como Podcast. En un Podcast puedes tener desde tu propio programa radial casero a un TV show casero, este último conocido como VideoCast. Tus lectores ahora descargan tus capítulos o episodios, los cargan a sus reproductores portátiles y escuchan o leen o ven tu vida en cualquier parte y en cualquier momento sin necesidad de estar conectado.

Con todas estas alternativas es fácil perderse un poco, no así para las nuevas generaciones. Ellos vienen con una habilidad especial para absorber y utilizar rápidamente esas formas de comunicación como complementos de otras y así organizarse, expresarse, formular opiniones y generar grandes movimientos, cosa que para nosotros antiguamente era casi épico.

Su forma de comunicación ha cambiado, han comprimido el lenguaje para decir más escribiendo menos, y en menos tiempo. Usan webcams, emplean mucho lenguaje visual al intercambiar animaciones y miles y miles de fotos sobre sus vidas y publicarlas en Internet en sitios especialmente diseñados para organizarlas como un álbum. Todos tienen de alguna forma u otra una especie de sitio web (puede ser un blog, un fotoblog) con sus vivencias, amigos y opiniones, fotos y videos, y hasta audio de lo que los rodea. Comparten archivos, música, películas, programas y todo lo que puedan compartir. Y esto es una rutina de todos los días. Incluso, se agrupan y viven realidades virtuales a través de los juegos en línea. Estudios recientes han demostrado que las personas que juegan constantemente juegos en consolas u ordenadores de estrategia y en línea están mejor preparados para tomar riesgos, toman de mejor forma los fracasos y definen con mayor claridad sus objetivos, además de organizarse mejor para cumplir metas. Estas personas en general quedan mejor preparadas para los negocios, el liderazgo y el emprendimiento.

Sea como sea, la revolución en las comunicaciones está aquí, y es mejor que nos pongamos al día para aprovechar una comunicación sin límites, que ha aumentado su riqueza de medios para la expresión, la creatividad y la libertad. Antes se decía: “una imagen vale más que mil palabras”, ahora quién sabe, es la Era de la Información, ya no vamos a la Biblioteca, sino que, la mayoría de las veces, buscamos en Google. Las respuestas están ahí, o en un amigo en el Chat o en un foro o en un podcast. Yo al menos, he disfrutado bastante con investigar y probar cada una de las distintas tecnologías, y tratando de ser imparcial, les recomiendo que no se queden afuera de esta revolución.

Saludos a todos.


(Escrito para la revista Pocket Dreams, en 2005. Revisión 2008: Francia Albornoz)

noviembre 24, 2007

El Círculo del Emprendimiento

En mi última presentación, hace unas semanas atrás, tuve el agrado de hablar sobre emprendimiento y sobre mi experiencia personal en ello. En esta exposición, que realicé en un Seminario organizado por la Universidad de Santiago en el marco del Sexto Concurso Nacional de Emprendedores en Innovación Tecnológica I2R 2007, y en conjunto con el proyecto IMPULSAR de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de Información A.G. (ACTI), presenté mi Círculo del Emprendimiento, el cual está compuesto por cinco partes, las que quiero compartir con ustedes.




1) Observación

Todo parte con esto. Los grandes emprendedores son personas muy observadoras, capaces de ver lo que los demás no pueden (simplemente porque no quieren), personas que ven la vida de otra forma, con una mente muy abierta y, sobre todo, siempre pensando en cómo hacer más fácil y mejor la vida de los demás. La observación es la base de todo, de ahí, generalmente, se adquiere la capacidad de identificar problemas, ya sea no resueltos o resueltos medianamente, desde el punto de vista del emprendedor. Y no se trata de encontrar la forma de mejorar grandes cosas, sino que también de ver esos típicos problemas que la sociedad asume diciendo “es que la vida es así” o “así no más es, qué se le va a hacer”. Es justamente aquí donde el emprendedor ve una oportunidad, generalmente en lo que las otras personas pasan por alto o asumen que no se puede cambiar. Muchas veces he dicho que los niños son los mejores emprendedores, pues ellos aún no han limitado sus pensamientos, muchas veces ideas absurdas, y, por lo tanto, solucionan de forma más simple, rápida y efectiva sus problemas.


2) Idea.

A partir de la identificación de un problema, o mejor dicho, de una oportunidad, nace, después de un proceso increíble que une un poco de creatividad con asociación de conocimientos, y un poco de inocencia, por qué no decirlo, nuestra idea de solución, nuestro plan maestro de salvar al mundo. Cabe aclarar que es solo una exageración que utilizo para explicar lo que siente un emprendedor cuando encuentra eso que lo puede llevar a desarrollar un proyecto increíble, una experiencia increíble. La concepción de la idea es la parte mágica del círculo del emprendimiento. Es la parte en la que soñamos y nos llenamos de energía y motivación. Ahora bien, lo que frena a las personas en este punto es, generalmente, pensar que a alguien más ya se le ocurrió esa idea, o si no, al buscar en Internet encuentran que existen muchas otras personas en el mundo que ya pasaron por lo mismo y que ya encontraron la forma de solucionarlo. Aquí hay una diferencia importante con los emprendedores, ellos siempre piensan que su forma particular de resolver un problema aporta más valor o un valor distinto a las otras soluciones. Y si no es así en el principio, rápidamente se encuentra la forma de hacerlo: lo hago más barato, lo hago más fácil, lo hago más rápido, lo hago de mejor calidad, agrego esta otra funcionalidad, mejoro lo que está ya hecho.


3) Motivación “Inspiracional” (o Inspiradora).

Este concepto lo tomé del libro El Líder Transformador, de David Fischman. Esta es una parte fundamental, puesto que la gran mayoría de las personas necesita de un fin trascendental para realizar grandes acciones, y más aún para un emprendedor. Cuando se buscan razones para emprender un proyecto, que están basadas en valores positivos y trascendentes, esto entrega la energía necesaria al emprendedor y a todas las personas que se han involucrado en su proyecto, para no decaer y llevar la idea al éxito. El fin superior o trascendental es clave para la motivación. En parte es como la visión de una empresa, trasciende al tiempo y a las personas, busca un fin universal. Por ejemplo, mejorar la calidad de vida de las personas, salvar vidas, proteger el medio ambiente, hacer felices a las personas, etc. Muchas veces esto se confunde con los sueños del emprendedor y la gente los sigue porque ve en ellos algo bueno. Entonces, justamente eso es lo que hay que tomar y convertir en una “Motivación Inspiradora” que sea superior al emprendedor. Se busca que la gente trabaje por la idea, porque está haciendo algo bueno, que lo reconforta, que lo beneficia y, sobre todo, que lo convierte en una mejor persona (cosa realmente importante). Muchas veces se dice “sé feliz haciendo lo que te gusta”, justamente se trata de eso, es la razón fundamental de por qué el emprendedor quiere llevar al éxito su idea.


4) Plan de Acción.

Siempre lo he dicho, “ideas son solo eso, ideas, no salvan al mundo, no cambian las cosas”. Lo que verdaderamente sirve son las acciones concretas, bien planificadas, con resultados claros, palpables, producto de esas ideas. No basta salir a la calle y gritar “¡se me ocurrió una idea genial!”, “soy un genio”. Si esa idea no se convierte en acciones reales, no sirve de mucho. Entonces, ¿cómo convertirla con éxito en algo real, concreto y que, por sobre todo, cumpla con lo que soñamos? La respuesta está en elaborarnos un plan de acción. Un plan de acción es el puente entre los sueños y la realidad. Es la forma de comenzar a concretar nuestra idea. Contiene objetivos claros, alcanzables, actividades bien determinadas, con plazos, persona responsables, presupuestos y fuentes de financiamiento. Un plan de acción es una receta con los pasos que vamos a seguir para llegar al éxito. Esto es sumamente importante, puesto que la elaboración de un buen plan asegura una alta probabilidad de éxito. En esta etapa el emprendedor vuelca su valor en el proyecto, es decir, hace tangible la razón de por qué él, y no otros, puede hacer de la idea algo exitoso. Hay que entender algo, cuando se desarrolla un proyecto o una empresa es hasta esta es parte (el plan de acción) donde se usa la creatividad, no después. Después solo se ejecuta lo que dice el plan maestro. Generalmente, los proyectos fracasan porque los planes de acción carecen de solidez, de claridad y, sobre todo, de buenas ideas para su desarrollo, son ambiguos en muchas cosas, por lo tanto, en la ejecución del plan la gente se pone creativa y termina haciendo algo distinto al objetivo inicial, y a pesar de que puede llegar a hacer algo bueno, termina quedando en el baúl de los recuerdos debido a que no sirvió a muchas personas o no interesó a otras. Un poco de mi experiencia personal, trabajo con ingenieros y muchas veces les digo, por ejemplo, que necesito que me fabriquen un vaso de cristal y terminan entregándome un florero, simplemente porque no siguieron el plan maestro. Entonces, aquí una cosa también importante, todo el grupo de trabajo que acompaña a un emprendedor debe conocer y hacer suyo el plan de acción, y eso se logra haciéndolos participar en su elaboración.


5) Ejecución.

Sin duda, esta es la parte más extensa y difícil para un emprendedor. Se requiere de mucho trabajo, de mucha concentración, de disciplina, orden y claridad. Se dice que no se debe confundir a un emprendedor con un líder, sin embargo, yo creo que un emprendedor debe saber ser un líder, sobre todo porque generalmente es la persona más idónea para llevar al éxito su idea. La ejecución del plan de acción es la parte donde surgen los mayores problemas, adversidades, tensión entre las personas y una gran cantidad de obstáculos que hacen que por momentos peligre el éxito del proyecto. En esta etapa se requieren capacidades del emprendedor que no siempre se tienen. Por ejemplo, liderazgo, perseverancia, paciencia, claridad para ver las cosas, apertura de mente, justicia, criterio, entre otras. La ejecución es un largo camino lleno de sorpresas, y cada una de esas sorpresas nos tratará de sacar de nuestro camino original para llevarnos por senderos adyacentes que finalmente nos hacen llegar donde no queríamos.
Otro aspecto importante en esta parte del círculo es entender el flujo de la energía en nuestro proyecto. Esta energía, que puede ser dinero, recurso humano, bienes materiales o cualquier otra cosa que sea muy relevante para el buen desarrollo del proyecto, debe ser administrada de la forma correcta, de lo contrario, es muy probable el fracaso. En el caso del dinero en particular, un emprendedor, aunque no sea su función principal, debe saber sobre financiamiento, contabilidad, economía, balances, estados financieros, debe conocer algo de las leyes referidas a lo que hace y las que son referidas a la nación donde vive, junto con toda la normativa legal que debe seguir en el rubro que se encuentra. No hablo de ser un experto, pero sí de tener una idea básica de cómo funcionan las cosas, si aun así se necesita de expertos, estos se deben presupuestar antes en el plan de acción.

Finalmente, si ya han recorrido con éxito los pasos anteriores y se está terminando este último, entonces viene la mejor parte: el éxito, la satisfacción, la alegría y felicidad de haberlo logrado, las celebraciones, premiaciones y felicitaciones. Este es un momento muy importante para el emprendedor y sus seguidores, porque es la retroalimentación necesaria para que después de un tiempo de disfrutar del triunfo se pueda comenzar un nuevo proyecto.

Así es, un nuevo proyecto, porque un emprendedor nunca termina de emprender y de recorrer el Círculo del Emprendimiento, y mientras más lo analiza, más experiencia adquiere, más fácil se hace alcanzar al éxito y más riesgos se atreve a tomar. Crecimiento espiritual, no solo para él, sino que para todos quienes están con él.

Por último, si quieren cambiar el mundo en el que viven no se conformen con reclamar, ni con tener un punto de vista distinto, ni con tener buenas ideas, aprendan a emprender, y emprendan, salgan a cambiar el mundo y gocen de los beneficios que esto les puede traer, espiritualmente, y por qué no también, económicamente.

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)

noviembre 11, 2007

Especialización en… creación de valor.

Hace un par de años me invitaron, junto a mis socios, a exponer sobre nuestra experiencia relacionada con el mercado laboral, frente a alumnos de carreras de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), junto a otros ex alumnos y algunos profesores. Uno de mis socios fue el encargado de representar nuestra parte y yo presencié su exposición junto con la de los demás expositores. Mientras iba escuchando cada punto de vista, muy distinto de expositor en expositor, me fui dando cuenta de que algo no parecía bien, a mí entender.

Acá va una de esas verdades que no cuento en el blog (jeje), pero bueno, haré una excepción esta vez en pro de esta historia. Egresé de la carrera Ingeniería Civil en Electricidad de la USACH y mi especialización es en telecomunicaciones. Mis dos socios, que son compañeros de carrera, se especializaron en automatización industrial. Mi carrera además, cuenta con una tercera especialización que es referida a los sistemas de grandes potencias (de energía eléctrica). Cada una de estas especialidades tenía un representante alumno y un profesor en las exposiciones ese día. A mi especialidad le llamaban, cariñosamente, la especialidad humanista. Curioso nombre, que reflejaba lo que nuestros compañeros de automatización y potencia pensaban de nuestros estudios.

Lo más curioso de todo, es que a medida que escuchaba cada uno de los discursos de los profesores y alumnos de cada especialidad, se notaba una diferencia clara, que en esencia es la formación inclinada más hacia la formación empresarial y los negocios de mi especialidad, versus las otras dos, en los días en que estudié en esa maravillosa casa de estudios. Mientras que los expositores de la especialidad de telecomunicaciones hablaban del futuro del mercado y los grandes negocios en telecomunicaciones, los demás expositores se centraban en cómo ejecutar buenos proyectos o en cómo ser un buen ingeniero, a nivel de empleado.

Al final del encuentro, mi rostro reflejaba mi molestia. El último expositor centró su presentación en cómo estar bien preparado para una entrevista de trabajo, lo que me parece bien, es algo realmente complicado si no se tiene la experiencia adecuada, y recuerdo, que luego de exponer cosas razonables, al hacer un resumen de los factores que llevan a tener éxito en las entrevistas, él presentó a “la suerte” como factor muy importante. No se preocupen, leyeron bien, la suerte. Pensemos en la situación, hay más de 200 estudiantes a punto de salir de la Universidad y quieren escuchar cómo está el mundo laboral para ver a qué se enfrentarán, y aparece un ex alumno, que aparte de esto, apoyado por ejemplos, dice que uno de los factores más importantes para conseguir trabajo es “la suerte”. Uno de sus ejemplos era que un amigo suyo, un día que estaba trabajando en su proyecto de título, tuvo “la suerte” de que llegara una importante empresa a tocar su puerta para contratarlo.

Yo me preguntaba a esas alturas, ¿cuál es el futuro que estamos construyendo con la educación? Realmente debo decirlo, mi carrera universitaria, para la mayoría de mis compañeros, fue enseñarles cómo ser buenos empleados, cómo conservar un trabajo y cómo tener “suerte” para surgir en la vida. Por favor, ¡De qué diablos estábamos hablando! En contra posición a eso, a nosotros, “los humanistas”, nos entregaban guías con los contenidos técnicos que debíamos estudiar por nuestra cuenta, mientras que las clases presenciales en su mayoría se enfocaban al mercado y a asuntos comerciales relacionados con nuestra especialidad, intentando hacer el nexo entre lo técnico y su aplicación para generar valor.

No tranquilo con “la guinda del pastel”, y después de la mirada de desconcierto de mi profesor de telecomunicaciones sobre el último discurso, me paré una vez terminado el evento y dije en voz alta: “Si hay personas en esta sala que esperan más del futuro, por favor quédense, tengo algo más que aportar”. Algunos se fueron, pero la mayoría se quedó intrigado a ver qué decía. Obviamente, lo primero que dije, de la forma más respetuosa y políticamente correcta, es que “la suerte” no existe. Mejor dicho, la suerte existe solo cuando la creamos para nuestro beneficio. Si esperan sentados a que llegue, jamás llegará. La suerte es un concepto usado por la gente para explicar lo que no quiere entender. Los perdedores creen en la suerte, los ganadores creen en las oportunidades autogeneradas. La suerte para un ganador es el resultado de muchas acciones para crear una oportunidad. Mis disculpas por ser tan duro.

Dije también, que la forma de conseguir un buen empleo es ser los mejores, es no quedarse atrás, es estar a la vanguardia, es ser el mejor en algo específico, es seguir estudiando siempre y saber “vender” bien ese conocimiento. Es una forma que a mí me ha servido mucho en la vida. Sin embargo, después de pasar el tiempo necesario, creo que si bien es un discurso acertado, no es el mejor camino. Me explico. El mundo de hoy, y ya lo he dicho antes, busca profesionales integrales, con conocimientos amplios en diversas materias, sobre todo en temas económicos. Pienso ahora, que a mi discurso le faltó decir que hay que saber mucho, pero no de una sola cosa, sino que de todo. Así es, de muchas cosas. Si eres el mejor para diseñar televisores, no serás exitoso si no sabes cómo venderlos, cómo fabricarlos más baratos, cómo tener una cadena de valor de proveedores, distribuidores y logística que te bajen los costos, y si no conoces muy bien lo que tu mercado está buscando, ni menos, cómo hacer ver a los compradores que tu opción es la que les genera mayores beneficios (valor). Y si piensan en buscar a alguien que se encargue de eso por ustedes, lamento informarles que se quedará con la mayor parte de su negocio.

En mi discurso de ese día, dije también que la mentalidad no tenía que ser salir a buscar empleos, sino que debía ser la de generar empleos. Estamos hablando de ingenieros, personas formadas y capacitadas para crear con el ingenio. Lamentablemente, la formación estudiantil no hace otra cosa que quitarles la parte de cómo usar esa inteligencia y capacidad, justamente, para crear valor. Y ojo, esta palabra es muy importante. Valor es un concepto que ustedes ven a diario, por ejemplo, cuando escuchan hablar del IVA, Impuesto al Valor Agregado. Yo compro algo, le agrego valor y lo vendo. Si no tiene valor, ¿por qué me lo deberían comprar? Piensen en una cadena, cada eslabón representa una parte de su mercado. Si usted es el eslabón más débil, el que genera menos valor, adivine, la cadena se cortará justamente ahí. Por lo que, para tener una empresa exitosa o ser un empleado exitoso, usted debe aprender a generar valor a las cosas.

Lo que me gusta de la innovación tecnológica es justamente eso, al innovar, creamos valor. Mejoramos algo, le damos un nuevo uso, hacemos algo de forma más económica, pero todo ello apunta a crear valor, porque ahora es más beneficioso para nuestros clientes, sean estos compradores de nuestra empresa o sus jefes.

Bueno, ahí está el desafío. Hoy gracias a lo que entre muchos hicimos en la Universidad, nuestra carrera está mucho más nutrida con aspectos comerciales, financieros, contables administrativos y de crecimiento personal para entregar profesionales más íntegros, tal como el mercado lo exige. Personas que sepan cómo crear valor y cómo administrarlo.

Si desean una vida más estable desde el punto de vista económico, sean los mejores en algo y en las muchas cosas relacionadas a ese algo. Sepan cómo crear valor en eso y que ojalá los apasione de forma extrema. Sepan cómo vender su pasión y el valor que entregan, y aprendan a administrar ustedes mismos su futuro, que parte con lo que hoy y día a día vayan construyendo. Atrévanse a crear empresas, aprendan cómo minimizar los riesgos de esto y cómo aprovechar los muchos beneficios que tiene. No se queden en las ideas, pongan manos a la obra y aprendan… a emprender.

No es cosa de suerte, no es cosa de trabajar y trabajar y trabajar para pagar cuentas y más cuentas y más cuentas. Es cosa de vivir haciendo lo que les gusta, lo que les llena, lo que los motiva, lo que algunos definen como vocación. El mundo de los empleos eternos se terminó hace tiempo, ser exitosos en lo laboral hoy requiere de otra forma de pensar, hacia lo que nos haga valiosos como personas. Se trata de hacer la vida a los demás más placentera, menos complicada, más satisfactoria, recién ahí, cuando sean capaces de generar ese valor, tendrán una oportunidad de negocio o de ingresos mayores. Ahora, ¿qué hacer con esos ingresos? Da para otro post, pero les adelanto, ¡no lo gasten todo!, inviertan en su futuro, hagan que ese ingreso les genere más ingresos, solo así podrán estar tranquilos y dedicarse a lo que les gusta sin las típicas complicaciones de la vida en esta sociedad que usa el dinero como forma esencial de energía.

Recuerden:

- Toda la gente tiene ideas y solo algunos tienen buenas ideas.

- Un emprendedor hace de esas buenas ideas una realidad y una oportunidad de negocio, sabe cómo crear valor.

- El éxito en el mundo laboral está en saber cómo ser un líder, no importa cuál sea el puesto de trabajo.

Por último, como siempre: Lo único imposible es nada.

Saludos a todos.
(Revisión: Francia Albornoz)